ÁNGELO Al llegar a casa, Ángelo no lograba conciliar el sueño, le pesa haber despreciado el ofrecimiento de Vivían, su mente estaba revuelta, no solo por su encuentro con Max, a quien siempre considero como un hermano, sino por todo lo sucedido con Ximena por la que se sentía muy atraído. Se cansó de dar botes en su lecho y mejor decidió levantarse a tomar un vaso de leche. En la sala se quedó contemplando el espejo, tenía tantas cosas que le daban vueltas en la cabeza que ya la tenía redonda. — ¿Max, cómo me pudo hacer eso a mí? Él siempre fue un hermano para mí, nos criamos juntos, —diálogo con el espejo, —quizás la ambición y resentimientos estúpidos se combinaron generando esa explosión de traición y deshonor; por otro lado, está la bella Ximena, hacía mucho que una mujer no me gusta

