"Co.. cómo es que... tu" no salía nada coherente de mi boca. "Te lo dije una vez, la mortalidad tiene ciertos límites" sonrió a la vez que me beso. No podía creer lo que estaba viendo. Tal vez era una mala pasada de mi mente. "Te vez muy bella siendo inmortal" acaricio mi cabello ahora muy rizado. "Como es que estas aquí" susurre aún impactada. "Ese será un secreto entre nosotros, yo nunca me fui, siempre me quedé aquí" señaló mi corazón con su dedo, sin más clavo sus colmillos en mi clavícula haciéndome soltar un gemido. "Lo has criado bien, jamás creí que llegaría este día, dile que jamás me decepcionará" De repente todo se volvió borroso. "Adiós mi bella Irina, tú sabes bien que hacer y donde encontrarme cuando desees" susurro en mi oído antes de besarme y que todo quedará en n***
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