Capitulo 5

534 Words
Ya en el cuarto no pude parar de llorar, nunca hice nada malo como para merecer esto, siempre fui buena hija incluso cuando murió mi hermano lo cuide como si fuera mío y ahora me pasaba esto, nunca me casaría con él. Estaba tan adentrada en mis pensamientos que no noté cuando la sirvienta de la mañana entro a la habitación. -No llores niña, eres muy guapa como para sufrir- soltó con dulzura, tomando mi rostro entre sus manos y limpiando mis lagrimas con sus pulgares. -Como me pide que no lloré cuando me casare con el estúpido Conde, él no me puede hacer esto- dije con rabia, a la vez que me levantaba y me alejaba de ella. -Él te necesita demasiado, no me lo tomes a mal niña, pero mejor haz lo que te ordene para que no te trate mal, ven vamos a bañarte ya ponerte bonita para el baile de esta noche- delicadamente me guío hacia una puerta que estaba en el lado derecho de mi habitación.  - ¿A qué baile a refiere? - pregunte entrando al baño. -Oh, con toda la conmoción que a armó allá abajo el Conde no te dijo que está noche es el baile de presentación- dijo mientras me desabrochaba el vestido harapiento que traía y abría la llave de la bañera -Él te va a presentar frente a toda la sociedad vampírica como su novia y prometida - me adentre en la bañera y ella comenzó a tallar mis brazos. -Si no aceptó en frente de todos y mi largo, no podrá detenerme la verdad- envió un poco de esperanza. -Si haces eso él te dejará a merced de todos los vampiros que asistan- No pude evitar sentirme horrorizado -El conde la necesita, por eso un nombre del pido que acepta su propuesta- pidió con vergüenza. -Aceptaré porque no me deja de otra, pero si por mi fuera de mi mataría ahora mismo- solté con rabia, aunque bien podría negarme y morir, preferiría mil veces eso antes de casarme con él. Cuando la sirvienta o Czarina se fue me dediqué un obsérvame en el espejo, tenía un hermoso vestido color vino con toques en n***o y una gargantilla de rubíes al juego, parecía de la realeza, lástima que yo no me parecía así.  Escuché unos toques en mi puerta y al abrir allí estaba el vestido igual o más elegante que yo si se pudiera, no dije nada solo tenía mi brazo y yo guío al principio de las grandes escaleras donde al fin hablo. -Buenas noches a todos los presentes, como ya todos saben este baile es para presentar a mi novia, mi bella, Irina- sin más tomo mi mano y la beso, todos nos miraban demasiado impresionados, juraría que más de uno tenía la boca abierta.  -Esta noche delante de todos quiero pedirte amor mío que seas mi mujer y al fin nos des la paz infinita con un fruto de nuestro amor- sin más se arrodilló y saco una caja que tenía en su interior un gran anillo con un rubí rojo en el centro - ¿Qué me dices aceptas? - Me quedé congelada, esto era peor de lo que pensaba, puedo morir y ya nada importaría.  Mi mente solo me gritaba ¡Dile que NO!
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