33. Obsesión Erick Tal como se lo prometí a Camille, desde el mismo día de nuestra noche de bodas, dejé de usar protección al momento de tener relaciones. Pero pasaban los días y el bebé no llegaba. Eso comenzó a afectar su estado de ánimo, por lo que después de medio año de intentarlo, tuve que hablar con ella seriamente. ***** —¡Estoy en casa! —Cuando abro la puerta, la nueva empleada de la casa, me recibe con un saludo de bienvenida. —Buenas tardes señor, la señora está en su habitación. —Le correspondo el saludo a la mujer y me dirijo a la recámara. —Gracias Georgia. —La veo retirarse a la cocina. Tiene poco con nosotros, pero es muy callada y en ocasiones me siento incómodo cuando está presente. Suele llegar temprano y retirarse a la hora que llego, pero nos ayuda a

