89. Testamento Erick —Bien, ¿y cómo se ha sentido el compañerito? —pregunta el médico con una sonrisa, mientras observaba a mi hijo, que luce feliz en los brazos de Cami. Ella lo sostiene con tanto cariño y delicadeza, como si fuera lo más valioso del mundo. —Ayer durmió de corrido y ya no tuvo fiebre —respondo, aliviado. El médico asiente y comienza a revisar los resultados de los análisis con atención. —Mire, señor Peterson, le seré sincero —dice mientras mantiene su mirada en los papeles—. Al principio, por los síntomas, mi mente se fue a los escenarios más extremos. Pensé en algo como leucemia, dada la edad de Matt y los datos clínicos que presentaba. Pero afortunadamente, no es el caso. Solo se trata de una leve anemia, y la fiebre, probablemente, es consecuencia de la baja de de

