53. Yo gané Sabine —Señora, solo falta firmar estos papeles y sería todo. —Mi asistente camina hacia mí y me entrega las últimas carpetas del día. Estoy cansada pero satisfecha. Los árabes con los que estoy haciendo tratos me van a dejar ganancias muy jugosas y como he creado una empresa paralela, todo irá directamente allá. Mientras estoy terminando, se abre la puerta y mi padre ingresa con una gran sonrisa. —Hola hijita. Ya está todo listo para la entrega que me pediste. —Durante este tiempo, mi padre ha recobrado su entusiasmo para trabajar, y ahora ya no estamos a expensas de mi abuelo. Ese viejo tacaño que siempre nos contaba cada centavo que salía de la empresa. A pesar de tener un gran nombre, en realidad nunca fuimos los millonarios que todos creían. —Perfecto p

