24. ¡Maldita! Camille El camino de regreso al campus fue en silencio, sin embargo, mi novio no dejaba de apretar mi mano durante todo el trayecto. Media hora después, se estaba estacionando y al apagar el auto, ninguno hizo intento de nada. Ni de hablar ni de bajar. —A mi madre solo le queda la opción de aceptarte, porque aunque la amo mucho y le agradezco por la vida que me dio y por su amor durante todos mis años de existencia, si debo elegir, siempre serás tú mi elección. No solo eres el amor de mi vida, sino que te estás convirtiendo en mi vida misma. Sus palabras me conmueven demasiado, pero nunca lo permitiría. Sé lo que se siente no tener el cariño de tus padres y no quiero eso para él. Nunca aceptaría que los apartara de su vida por mí. —En verdad deseo que tu madre

