La vida continúa en forma de rutina, todo está yendo con normalidad, Anna y Daniel cada día afianzan más su relación, Daniela ya ha vuelto de nuevo a la guarde, afortunadamente no tiene ningún trauma, ella sigue pesando que fue un sueño y así se quedará solo Anna y Daniel recuerdan la pesadilla vivida, pero eso los ha hecho más fuerte, su relación se ha fortalecido porque ahora está basada en la confianza, y eso ligado con el amor que se tienen es un dúo perfecto. Daniel está cansado de pedirle a Anna que se venga a vivir a su casa. Aunque prácticamente vive allí. Después del trabajo ella y su hija lo visitan todos los días y muchas veces se quedan a dormir. Ella le da calabaza y le dice que más adelante, ahora es tiempo de que Daniel la corteje, porque esa etapa no la vivieron, además

