Capítulo 7: No Puedo Estar Embarazada...

1110 Words
Paola se levanta cubriéndose su cuerpo con la sábana, aún no puede creer que esto le estuviera pasando, como flashes le llegan recuerdos de la noche anterior, de ver Armando como se acerca a besarla, a desvestirla y el cómo también se desvestía, ¿porque no lucho?, Se preguntaba y de nuevo esos flashes, porque ella pensó que estaba de nuevo con ese chico del bar, había sentido que la besaba él, aunque había sentido algo diferente está vez no le tomo importancia porque era solamente un sueño, o eso había pensado. Por desgracia no había sido un sueño, Armando se había aprovechado de eso, levantó la vista para verlo a los ojos con rencor —¿Porque me hiciste esto? — traga el nudo en la garganta reteniendo las lágrimas pues no está dispuesta demostrar debilidad y el dolor que ahora está sintiendo. —Yo solo hice lo que tú me pediste— le dice con una sonrisa ladina— no recuerdas que tú misma me invitaste a tu cama, que me dijiste que querías estar conmigo. —No, no yo no pude hacer eso, es mentira…— fija su vista en el rostro de satisfacción de Armando— ¡tu abusaste de mí! —Compruébalo— se levanta de la cama sin importar su desnudes— comprueba que yo abuse de ti— se acerca lentamente, posa su mano sobre su cuello — al fin recorrí tu cuerpo con mis manos, bese cada milímetro de tu piel, y tú me recibiste con mucho amor, con pasión así que yo no pude… — Paola se retiró con irritación y asco —No, es mentira; tu abusaste de mí y te voy a denunciar…— chasquea los dientes de forma negativa, y va en busca de su teléfono. —No cariño, fíjate que yo tengo manera de comprobar que esto fue de mutuo acuerdo— le muestra la pantalla, se horroriza al ver la escena, sus manos la acarician, sus labios la besa, de nueva cuenta siente un asco, baja la vista no puede seguir viendo eso— yo solo quería entregarte los documentos del divorcio y el regresarte el poder donde dejo de ser el presidente de la empresa, pero tu lo rompiste y me invitaste a tu cama— el asco se vuelca en unas terribles nauseas de solo pensar que ella pudiera haber hecho algo así. —¡No! ¡No! — dice una y otra vez —Si, si, yo solo quería darte los papeles para demostrar mi amor— de nuevo se acerca— demostrar que estoy dispuesto a dejarte libre para que seas feliz— la abraza— pero anoche me demostraste que yo no soy tan indiferente como quieres hacer creer a los demás— baja su cabeza para besar su cuello— tu me deseas como yo, y eso puede significar que hay una posibilidad que tu me ames, como yo te amo Paola— ella sale de su shock, reúne todas sus fuerzas y lo aleja de ella— Paola ya no puedo vivir sin ti, sin tu piel, no recuerdas que me besaste, lo hiciste como siempre soñé contigo— ella no puede creer eso, pues en su sueño ella pensaba que estaba de nueva cuenta con el chico del bar el que no había podido olvidar. —¡No te creo! ¡Es una total mentira! — grita sintiendo una punzada de dolor en la cabeza— eso no fue lo que pasó porque yo creía que estaba con él— Armando no espera esa confección por parte de Paola— yo creía que estaba con él— dice entre sollozos, sin saber que sus palabras están siendo clavadas en el pecho de Armando. —¿Quién es él? — la toma de los brazos con fuerza, queriendo lastimarla, queriendo que sintiera el dolor que el sentía por ese engaño— ¿con quién te has estado revolcando? — ella lo mira con odio y reúne todas sus fuerzas para zafarse de su agarré. —Eso no te importa— se aleja lo que más puede de él, ya no piensa permitir que él la siga tocando— lo único que debes saber que te voy a denunciar, y que nos vamos a divorciar lo más pronto posible— a pesar de la rabia que siente comienza a reír burlándose de las palabras de Paola. —Hazlo, pero no te olvides que — le muestra el celular— tengo la prueba que nunca me dijiste que no— se pasa por un lado quedando detrás de ella— además todos te vieron lo borracha que te pusiste en la graduación, así me pediste que te hiciera el amor— Paola se separa todo lo había planeado muy bien— así que no hagas el ridículo, y acepta que tú también querías estar conmigo —¡No! ¡No nunca lo voy aceptar! — lucha con más fuerza para contener las lágrimas— nos vamos a divorciar espero que firmes los papeles. —Lo siento querida pero después de esto lo dudo— toma su ropa y comienza a vestirse— me he vuelto adicto a ti, y no podré soportar que estés con ese hombre o cualquier otro, así que olvídate de eso. —Pero está el contrato matrimonial…— Armando comienza a reír— ¿De qué te estás riendo? — dice con molestia —Porque eso a mí no me importa— se termina de vestir— tú no te vas a librar de mi tan fácil querida, tú serás mía hasta que yo diga. —Yo no soy tuya, sal de mi habitación ahora— le grita mirándolo con rencor. —Desde hoy nuestra habitación— sin dejar de sonreírle— porque no pienso volver a dormir solo. —Eso nunca pasará, nunca volverás a dormir aquí— toma un objeto lo más cerca que tiene a la mano y se lo avienta— te quiero fuera de mi casa. —No me voy a ir, no cuando hay posibilidad que un Armandito este creciendo dentro de ti— siente como la sangre se les iba a los pies, no podía creer que el muy infeliz no se había cuidado— no puedes dejar que nuestro hijo crezca sin su papá. —¡Lárgate! — vuelve a gritar— ¡Lárgate de mí habitación! — lo empuja fuera de su cuarto aun escuchado su m@ldita risa de burla— no puedo estar embarazada…— al fin las lágrimas comienzan a correr por su rostro, negaba poder tener en su vientre la evidencia del abus0 de Armando.
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