Luego de que Peter se fuera de la mansión Cavalieri, Astrid muy diligentemente sirve 8 viandas, en las cuales les empaca el almuerzo al personal que trabaja en la mansión. Ella llama a todos los hombres, para que vengan a recoger sus viandas. Ellos van con mucha prisa, para la cocina; porque no se aguantaban las ganas de probar esa comida, que olía tan delicioso desde hace 1 hora atrás. Y les dice: —¡las viandas están listas, pueden pasar a recogerlas! — Víctor el jardinero, el cual era muy panzón, es el primero que sale corriendo con una gran sonrisa a buscar su vianda al llegar a la cocina le dice a Astrid sonriendo con su cara rosada y sus cachetes rollizos: —¡gracias señorita. La verdad tenía mucha hambre desde hace tiempo, yo decía, ¡cuando nos va a llamar la señorita! — Astrid muy so

