Capítulo 11
Viernes 23 de setiembre del 2022 – En la biblioteca
Creo que ya he mencionado en múltiples ocasiones lo muy emocionada que solía estar en mi niñez, con la idea de venir a esta escuela. Toda mi vida he oído historias maravillosas sobre las vivencias de mis padres en este castillo medieval. Siempre me contaban acerca de la paz que se percibía en los extensos terrenos de la escuela, lo divertido que era explorar el frondoso bosque y lo tenebroso que era de noche. Siempre escuché anécdotas de las fogatas que se organizaban a fin de mes, las fiestas de Halloween, la posada de navidad, las pascuas y los increíbles banquetes que se servían ¡Pusieron muy en alto mis expectativas sobre Cordelia! Creí que cuando llegase mi turno de venir a esta mítica escuela, las cosas serían igual de increíbles para mí. Tenía un propósito, salir airosa en todo lo que me propusiera, porque eso es lo que se espera de mí, que salga airosa en todo lo que me propongo, que la prensa no tenga con qué hacer su agosto, explotando el chisme de que no me va bien en una u otra materia o que me meto en problemas ¡No quería nada de mala fama cuando llegase mi turno de venir al Cordelia Wildingham College! Y, pese a que no he tenido ningún escándalo, mis calificaciones son excelentes, y no me he metido en ningún problema, mi estadía en este lugar está lejos de ser perfecto ¡Nada está saliendo como lo imaginé!
Partamos por el hecho de que estoy terminando mi primer mes en Cordelia sintiendo que el mundo como lo solía conocer se está desmoronando más rápido que la economía de toda Latinoamérica unida ¡Todo está mal! Y no sé cómo sentirme al respecto. Pensé que lo peor que podía estar ocurriéndome, era tener a un solitario y amargado chico con un arete en la oreja izquierda, odiándome sin motivo alguno. En mis quince años de vida, jamás había experimentado lo que se sentía no ser del agrado de alguien hasta que entré en el Cordelia Wildingham College y conocí a Derek Ravenswood. No se siente nada bonito no ser del agrado de alguien y justo cuando las cosas ya estaban mejorando entre ambos ¡Sucede algo malo y mi estabilidad se derrumba toda vez más! Pues estaba equivocada, si había algo peor que el hecho de tener a un extraño y solitario chico con un arete en la oreja izquierda, odiándome, y eso era el sentirme totalmente sola.
Los días que estuve sin la compañía de Lyn, Anja y Mitsuki fueron, en definitiva, los más tristes que he tenido. Estoy acostumbrada a andar para todas partes con un equipo que se asegura de mi agenda, mi protección, asistirme y demás; a esas personas no las puedo llamar “Amigas” de ninguna forma, porque son mis empleados, se les paga para estar conmigo las veinticuatro horas del día por siete días a la semana. No sabía lo que era tener un verdadero amigo, alguien capaz de sacrificar las uñas por ti, hasta que llegué al Cordelia Wildingham College… y lejos de alegrarme, más bien me entristece esa revelación.
Magnus, Cadmus y Lorcan Darlington han sido lo más cercanos a unos amigos, que he tenido durante toda mi vida. Es más, para mí, ellos, eran más que unos simples amigos, eran mi familia. Sin embargo, desde que entré en esta escuela, me he dado cuenta que quizá ese lazo que creí que nos unía, estaba basado en el acuerdo contractual de nuestros padres. Tenía un novio por contrato y también tenía un par de amigos por contrato, lo que nos unía era un contrato. Darme cuenta de que, quizá, jamás fuimos realmente amigos, me hace sentir horriblemente triste. No puedo creer que Magnus haya comenzado una cacería de brujas contra el chico del arete ¡Usando el nombre de mi familia para justificar sus actos y no tener represalias! Un amigo no haría eso, un verdadero amigo no se aprovecharía de tu nombre para cometer atrocidades ¡No lo harían! Por otra parte, Lorcan…
Si alguien me hubiese preguntado en el pasado, a cuál de los hermanos Darlington salvaría de un edificio en llamas en la calle más concurrida del distrito más poblado de Ivreburg, mi respuesta a ojos cerrados sería, en definitiva, que salvaría a Lorcan Darlington. No obstante, los últimos acontecimientos del mes, han hecho que esta decisión ya no se me haga tan fácil y no lo digo por el hecho de que él tenga novia y esté enamorado de otra chica. Lo digo porque, al parecer, si había alguien que solo estaba conmigo por contrato, era él. Siento que, desde que descubrí que tiene novia, cualquier interacción que hayamos tenido en el pasado fue solo por compromiso. Siempre fui consciente del acuerdo contractual entre nuestras familias, pero pensé que eso solo iba a ser en el ámbito matrimonial, no en el ámbito amical, realmente pensé que él era mi amigo porque quería ser mi amigo, no porque un contrato dice que algún día me casaré con él. Por otra parte, Christiana dijo que él sentía lo mismo por mí, es decir, que, quizá, para Lorcan, yo también era una amiga, una muy querida, pero, quizá, una con la que su vida estaba unida de una forma que no sabía que no le agradaba hasta que conoció a la chica de las gafas enormes y el flequillo que le cubre la mitad del rostro. En verdad quisiera creer eso, que Lorcan realmente fue mi amigo porque quería y quiere serlo, no porque sienta que un contrato lo amarra a mí. Sin embargo, la actitud que ha estado teniendo conmigo en los últimos días me hace pensar que quizá no es así, que, al final, lo único que teníamos con nexo era un contrato. Duele darse cuenta de que una persona a la que realmente quieres, solo está contigo por compromiso y no porque quiera estarlo.
¿Cómo es que todo en mi vida pudo desmoronarse de esta forma en tan poco tiempo? Y lo peor no es eso, no, definitivamente no es lo peor, que me haya peleado y reconciliado con mis amigas, que las cosas estén tensas entre Lorcan y yo, que Derek Ravenswood me odie nuevamente, no nada de eso es lo peor. Lo peor que me ha ocurrido en este mes, mi primer mes en Cordelia, es nada más ni nada menos, que la existencia de una secta secreta en la escuela, una secta secreta que al parecer odia a la monarquía. Ya sabía, por Derek Ravenswood, que existían personas que no están de acuerdo con la monarquía, que no nos quieren y que están en nuestra contra. Jamás había sido consciente de ello hasta que entré en Cordelia, siempre creí que todos nos apreciaban y respetaban porque somos la familia real, creí que todos amaban a mi familia por ese motivo, no puedo creer que haya estado viviendo en una burbuja donde todo es bonito ¡En Ponilandia! Como dijo Derek, Ponilandia es mi mundo imaginario, uno donde todo era perfecto cuando lo cierto es que nada lo es. Y ahora esta premisa es más que cierta, se ha vuelto un hecho y no sé qué hacer al respecto. Realmente existe una secta en la escuela y han dejado una nota en el mural de la sala común de la residencial Virginia Woolf ¡Mi residencial! Es decir que alguien, algún m*****o de esa secta, entró en el lugar donde vivo, a vista y paciencia de todo el mundo, y dejó esa nota, un pedazo de papel n***o con un círculo rojo en él. Quisiera pensar que la secta no es peligrosa, que son solo un montón de adolescentes con ideas extrañas sobre repartir la riqueza sin haber hecho nada para merecerlo porque están resentidos ¡Pero en el acilo de ancianos de los Jardines del Recuerdo había un ancianito con una enorme cicatriz en forma de círculo en el abdomen! ¡Una enorme cicatriz en el abdomen en forma de círculo! Y el hombre dijo que “El Círculo Rojo” había vuelto ¡Él lo dijo con una cara de pánico en el rostro! Esto solo me hace llegar a la conclusión de que esta secta no son solo un grupo de adolescentes confundidos, sino que realmente hacen daño, lo cual me hace preguntarme ¿Me harían daño? Lyn dice que debería de llamar a mis padres, que al ser ex estudiantes de Cordelia, quizá ellos sabrían de qué se trata “El Círculo Rojo” o al menos quienes son sus miembros, cosa que dudo porque mis padres fueron adolescentes hace varias décadas. Mis amigas piensan que debería de alertar a mis padres del hecho de que existe una secta que quizá quiera hacerme daño, una secta que quizá desea hacerme una cicatriz en forma de círculo en el abdomen. Lo estuve meditando durante toda la semana; alertar a mis padres sería la mejor opción, sería lo correcto, sería lo más sensato para preservar mi integridad física, sin embargo, una parte de mí no quiere decirles nada aún.
Solo ha sido una nota, una nota que bien podría no significar nada. Es decir, está bien que exista un grupo de personas no comulgan con la monarquía, que quizá represento todo lo que ellos odian porque soy una persona privilegiada que no hizo nada para conseguir dicho privilegio, pero puede ser solo eso, un grupo de adolescentes que se reúnen a hablar mal de mi familia y quizá planear cómo podrían infiltrarse en el gobierno de forma pacífica formando un partido político o planeando cómo infundir terror en la población isteriana, las dos serían pésimas opciones, pero sigo hablando de adolescentes, mismos que no creo que tengan armas o quieran realmente hacerme un daño físico. En palabras más sencillas, puede que “El Círculo Rojo” solo sea un grupo de adolescentes que se reúne como cualquier club escolar, así que no creo que deba de llamar a mis padres para informarles aún, porque lo más seguro es que manden a todo un ejercito a rescatarme y sería muy bochornoso que se arme un espectáculo en contra de un grupo de adolescentes que no están haciendo ni un daño solo porque la princesa heredera creyó que un papel con un círculo pintado era una advertencia o una amenaza. Así que lo mejor será investigar, porque el hecho de que haya un anciano en el acilo con una cicatriz en el abdomen y que éste haya mencionado a la secta tampoco me dice algo. Si la secta fuese algo verdaderamente malo, al punto de hacerle daño físico a una persona, mis padres jamás me hubiesen permitido venir, ellos no hubiesen permitido que su única hija vaya a una escuela donde hay una secta antimonárquica que puede hacerle algo malo. Esto último solo me hace llegar a una conclusión: Cuando mis padres vinieron a Cordelia, “El Círculo Rojo” no existía o quizá estaba en reposo porque el heredero a la corona estaba en el plantel, justo como ahora. Entonces… ¿Realmente debería de asustarme?
***
— Me rindo, no puedo continuar con geometría
Se queja Mitsuki.
— Vamos, solo nos faltan cinco ejercicios
Pide Lyn, mirando su propia tarea con rostro de sufrimiento.
— Yo creo que ya tengo la respuesta…
Anja sigue escribiendo en su cuaderno.
— Yo ya terminé la mía…
Les informo con un encogimiento de hombros.
— Pues pásame tus respuestas — pide Mitsuki, tomando mi cuaderno — Mientras yo sufro con geometría, Lina está escribiendo y escribiendo como si fuese una novelista
— ¿Qué tanto escribes? — pregunta Anja — Me causa curiosidad
— Lo que me ocurre en el día o en la semana — contesto, guardando mi diario en mi mochila — En fin, terminemos ya con geometría, tenemos que continuar con biología
— Sí, creo que vi el libro que necesitamos en el tercer estante del área de ciencias — indica Lyn, copiando las respuestas de mi tarea — Es uno verde con blanco, se llama “Ciencias Naturales”
— Que bien, porque en internet no encontré muchas fuentes académicas para redactar el informe
Miro mi teléfono.
— ¿Estás segura que esa es la respuesta del ejercicio veinte? — Anja mira sus propios apuntes — A mí me sale otra respuesta
— No tengo ni idea de si está bien o mal la respuesta — Mitsuki sigue copiando los ejercicios — Aspiro a una nota promedio, no a la excelencia
— Oh…
Frunzo el entrecejo, mirando la pantalla de mi teléfono.
— ¿Qué sucede?
Pregunta Lyn.
— Es… — miro a mis amigas — Lorcan
— ¿Y qué quiere ese idiota?
Pregunta Mitsuki, lanzando a un lado su cuaderno de geometría.
— Quiere que nos veamos… — leo el mensaje — Mañana, en la campana del acantilado, después del voluntariado
— ¿Para qué?
Pregunta Anja, frunciendo el entrecejo.
— ¿Irás?
Pregunta Mitsuki.
— No lo sé… — miro mi teléfono y de nuevo a las chicas — ¿Debería?
— No lo sé… — contesta Lyn — Es decir… ¿Para qué te querría ver?
— Quizá te quiera volver a pedir que rompan el acuerdo entre sus padres
Contesta Anja.
— Pero Lina no tiene la facultad de hacerlo
Le recuerda Mitsuki.
— Pese a que el contrato trata acerca de la vida de Lina
Anja niega con la cabeza.
— La pregunta es si tú quieres verle — Lyn me mira — ¿Quieres?
— No lo sé… — bajo la mirada — En toda la semana no he hablado con él, para nada, mucho menos después de lo que Christiana me dijo
— Yo pienso que deberías de ir a verle, para saber qué es lo que te quiere decir
Mitsuki se encoge de hombros.
— Secundo eso — Anja alza las manos — De paso decirle que la tipa esa te dijo que te alejes de él
— Oh, sobre todo por eso
Lyn asiente con la cabeza.
— Ella no me dijo eso…
Les recuerdo.
— Pero es lo que pretendía — Mitsuki se cruza de brazos — No tengo pruebas, pero tampoco dudas, yo haría eso con la amiga de mi novio y más si supiera que hay una gran probabilidad de que se casen
— El punto es que, tú y él son amigos, quizá puedan volver a lo de antes — miro a Anja, sus palabras me traen algo de esperanza — Quizá eso es lo que te quiere decir
— Quizá…
No puedo evitar sonreír.
— De cualquier forma, ya sabes que con un solo mensaje nos tendrás a las tres ahí para auxiliarte
— Y yo me hice la manicura hace poco — Mitsuki me muestra sus uñas — No tengo ni un problema de abofetear su linda carita si te hace llorar de nuevo
— Esto es muy complicado ¿Verdad?
Miro a Anja, asiento con la cabeza, ella me entiende mejor que nadie, en su cultura también arreglan matrimonios.
— Es muy complicado no poder tomar ni una sola decisión sobre mi vida…
Me quejo, abrazando mi bolso.
— Escuchen… ya me siento muy agotada — comienza a decir Lyn, cerrando su cuaderno — Mejor dejemos esto para mañana, debemos de prepararnos para el voluntariado
— Solo a Mitsuki se le ocurre hacerse la manicura sabiendo que al día siguiente tendrá que plantar flores afuera de la primaria de Bellcliff — se burla Anja — Aunque te quedaron bien
— ¿Verdad? — la aludida sonríe — Tengo talento
— Hay que abrir un salón de belleza en nuestra habitación — nos levantamos de la mesa — Nos haríamos ricas, hay muchas chicas que les encanta pintarse las uñas
— ¿Vamos?
Miro a Lyn, asiento con la cabeza. No tengo ni idea de lo que Lorcan quiera hablar conmigo, solo espero que, sea lo que sea, no sea algo malo. Es decir, no quiero escuchar de sus labios que ya no podemos ser amigos o algo por el estilo. No quiero que un acuerdo que firmaron nuestros padres hace años, arruine nuestra amistad. Ya lo he dicho de todas las formas posibles, quiero mucho a Lorcan y según Christiana, el sentimiento es mutuo, pese a que una parte de mí duda de ello dada su comportamiento de los últimos días. De todas formas, me llena de ansiedad el saber qué es lo que me quiere decir y en verdad espero que sea algo bueno, como que vamos a volver a ser los mismos mejores amigos de siempre. Cualquier cosa será buena mientras no me pida que me aleje de él…
— ¡Esperen! — Anja nos detiene — Olvidamos del libro de biología
— Ah no, no pienso caminar hasta allá otra vez — Mitsuki se cruza de brazos, estamos a unos metros de nuestra residencia — ¡Está al otro extremo del castillo!
— Menos yo, tengo ampollas en las ampollas — se queja Lyn — Este lugar debería de tener buses que te lleven de cualquier parte del castillo a las residenciales
— Escribiré mi queja
Mitsuki pone mala cara.
— Iré yo — me ofrezco, las demás me miran con sorpresa — Aprovecharé y pasaré por la Tetera de Emily para comprar pastelitos
— Cómprame uno manzana
Pide Lyn, juntando sus manos en señal de rezo, asiento con la cabeza.
— Pero date prisa, ya oscureció — pide Anja, señalando el cielo — Lo que me recuerda — mira su reloj — Tengo tutoría de algebra con Jordan, me paga la hora
— Entonces apresurémonos — indica Lyn — Nos vemos en Virginia Woolf
Asiento con la cabeza, emprendiendo mi camino de regreso a la biblioteca. No soy una gran fan de las caminatas y menos si las hago sola, pero estamos hablando de mi nota de biología y por ella yo sería capaz de lanzarme de un puente con un disfraz de unicornio con un cartel con mi número de teléfono en él. No obstante, realmente no quiero estar a solas en estos momentos, tiendo a meterme mucho en mis pensamientos y por el momento es lo que menos deseo, se supone que escribo un diario para no tener estos monólogos internos, pero al parecer es inevitable y cómo no hacerlo. Ya dejé muy en claro lo nada feliz que me siento en estos momentos, es como si mi vida hubiese sido arrojada a una licuadora y esta hubiese sido activada en la máxima velocidad. Debo de evitar a toda costa el quedarme sola con mis pensamientos o le seguiré dando vueltas al tema de Lorcan y el Círculo Rojo y Derek…
Quisiera saber qué es de él. En toda la semana no le he visto, no ha ido a arquería ni tampoco a la clase de manualidades, pero sé que entregó su trabajo porque la profesora Aurora entró en el aula con una tarjeta con una filigrana hermosa que gritaba “Derek Ravenswood” por todos lados. Sé que herí sus sentimientos por no querer alejarme de Lorcan, pero creo haber dejado bien en claro mi punto de vista al respecto. Por otro lado, tampoco puedo ser insensible y tapar el sol con un dedo. Las cosas que hizo Lorcan fueron terribles y entiendo por qué el chico del arete no lo quiera cerca, apuesto a que más de una persona escogería alejarse de Lorcan y puedo entender que eso era lo que Derek esperaba que hiciera, pero estamos hablando de una persona a la que conozco de toda la vida, me cuesta pensar en la posibilidad de no poder volver a verle… aunque ahora no estamos en el mejor de los términos… y quizá sí estoy tapando el sol con mi dedo… tal vez fui muy egoísta, aunque Derek también lo fue cuando pretendió que escogiera entre él y Lorcan, pero supongo que fui muy poco empática y comprensiva con él… quisiera saber qué es de él…
— ¡Ah!
Me detengo en seco, esa es la voz de Derek…