Capítulo 60

1123 Words

Miguel Ángelo Verla caer, que a la vez no pueda respirar y ver el miedo en su ojo es como una puñalada en mi corazón, corro hacia ella olvidándome por completo de Verona. Pero cuando estoy a punto de llegar a ella... — ¡No la toques! — dice Verona, tan fuerte que cuando escucho el disparo su voz es lo único que se escucha. El dolor es como una punzada, una punzada que no me detiene mi objetivo es llegar a ella. — Ana mírame— trate de despertarla, pero ella estaba inconsciente y la sangre, la maldita sangre — No me dejes — estoy asustado. «No otra vez» **** — ¡Hey! Niño bonito, tienes visitas — golpea la reja el guardia — es una preciosidad — sonríe de lado. Al solo escuchar eso, me levanto de golpe, es mi Ana, mi garrapata espero con ansias a que habrá mi reja, la solo idea de

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