Octavio Mantenerme al margen de Ana para no molestarla no es la parte difícil, ni siquiera el ya no dormir a lado de ella, la parte más difícil es saber que muy pronto la perderé, tan solo un día para que me deje completamente. Le pedí cinco días para prepararla o más bien creo que es para que yo mismo me prepare. — Provecho, estaba delicioso el desayuno — me levanto de la mesa — me voy al trabajo. — Octavio, hoy es mi último día aquí— dice, todavía sentada en la mesa, lo único bueno es que ya me habla. — Lo sé. — Mmm... Mmm yo, digo... que ri.... a— tartamudea de forma adorable que de alguna forma me lleva al pasado, en ese tiempo donde solo éramos dos, ese gesto me saca una sonrisa, es una sonrisa de nostalgia pues me lleva al momento donde apenas podía hablarme— digo mmmm....

