DOMINIC No duermo esa noche. Como Catalina no está en nuestra cama, asumo que duerme con Luna. Revisaría su habitación, pero eso sería una invasión de su privacidad. En cambio, deambulo por la casa, con una botella de whisky en la mano. Eventualmente, reconociendo que dormir es poco probable para mí, me instalo en la biblioteca. Al menos podré revisar mis correos y cuentas, aunque el sueño no llegue. Sin embargo, al entrar en la habitación, me doy cuenta de algo terrible. Gia está en mi biblioteca. —¿No tienes tu propia habitación? —pregunto. Ella resopla. —Me diste mi propia ala de la casa, Dominic. —Sí, ese es exactamente mi punto. Ella mira la botella en mis manos. —¿No puedes dormir? —No. ¿Quieres un poco? Gia asiente. Le sirvo un vaso de whisky y me siento en la silla fre

