SAL He estado revisando cartas náuticas y registros de envío durante una hora. La idea de Marco fue conectarme con alguien que pudiera rastrear el barco, lo cual no fue una mala idea. Sus instrucciones me llevaron a la autoridad portuaria de Belfast, quienes estuvieron más que dispuestos a prestarme una oficina a cambio de una suma de dinero que habría sido exorbitante en cualquier otra circunstancia. Pero en esta, no lo es. Gia está en peligro. Eso vuelve todo más urgente. Y me hace sentir que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo. Nunca me he sentido tan impotente. No en muchísimo tiempo. No desde que vi a mi familia, uno por uno, esposados y llevados tras las rejas, y no pude hacer nada al respecto. Aquella vez quería salvarlos. Pero no sabía lo suficiente. No tenía control

