Mire a Selin mientras rascaba mi cabeza, de algún modo ella apareció en mi cama, y ahora me está abrazando con un panda. Lo peor de todo es que habla dormida. —Nois, eres tan caliente. Eso me recuerda, aquella vez que llevo Kian, ¿Con quién estaba? Nunca se lo pregunte, aunque no es como si me importara. —Más rápido…— Susurro apretando más su agarre. ¿Qué demonios está soñando? Mejor no quiero ni saberlo. Fije la vista en la puerta de mi cuarto al notar que se abría, mi madre se asomó y al ver a Selin susurro. —Se van es una hora, despiértala. —Está bien— Ella sonrió y salió cerrando la puerta. Volví a mirarle. La verdad, no estoy de humor para empujarla o gritarle por algún motivo me siento con pereza. Eso me indica que será un dia largo. (…) Suspire al entrar en la residenc

