Dicen que un bebé siempre es una bendición sin importar las circunstancias o el momento en el que llegue, la mayoría de las veces esto llegan para salvar el matrimonio de sus padre de un divorcio que se asoma en el horizonte y que se ve inevitable. Pero en el caso de Noah Beliar la noticia de un nuevo hijo era como si le vertieran un balde de agua helada encima, y no me malinterpreten, este buen hombre amaba infinitamente a sus hijos. Pero la llegada de uno más significaba una atadura que lo ligaba aún más con Mónica, ella sabía perfectamente que él jamás la abandonaría si se enteraba que ésta se encontraba en embarazada. La vil mujer veía con gusto como sus palabras hacían frenar automáticamente a Noah en el umbral de su puerta, se regocijaba internamente de gozo al verlo como volvía humi

