Los felinos son famosos por aguardar silenciosamente para lanzar su ataque, en éste caso Mónica pertenecía a ese grupo de depredadores sigilosos llegando justo en el momento exacto para arruinar mí oportunidad con Noah, al parecer ésta había logrado seguir a su esposo sin que él se diera cuenta, aunque siendo sincera le agradezco que lo haya hecho, no puedo volver a caer en las garras de ese hombre guapo que me hace suspirar cada vez que lo miro. Noah sostenía mi brazo mientras Mónica se acercaba muy rápidamente hacia donde nosotros nos encontrábamos, mí única reacción fue la de soltarme bruscamente del agarre de mi sexi jefe. — ¿Que demonios éstas haciendo aquí Noah? — Mónica se colocaba en medio de nosotros dos. — La pregunta es, ¿Que estas haciendo tú aquí Mónica?, ¿Me seguiste? — No

