Cuando pienso que el día esta a punto de terminar para mí, ya que se acerca la hora de salida escucho sonar la puerta de mi oficina y para mi gran sorpresa, era mi jefe, ese hombre guapo que me hace suspirar con tan solo su presencia pero no podía olvidar que estaba furiosa por la vergüenza que me había hecho pasar anteriormente, así que solo me hice la tonta e hice caso omiso de quien estaba entrando. — Buenas tardes Julieta, necesito que me organices todo el papeleo para el festejo fúnebre de este nuevo cliente — Dice Noah lanzando toda esa montaña de papeles sobre mi escritorio. — Lo siento señor Beliar pero es mi hora de salida, tendrá que ser mañana — dije sin siquiera mirarle a la cara. — Le pagaré horas extras de ser necesario, estos papeles deben estar listo para hoy mismo — Dió

