MAURICIO Me sentía el hombre más orgulloso y afortunado del mundo. Era la primera vez que alguien ajeno a mi hermana o Erik, me defendía con tanta energía. Mi ex diabólica estaba fulminando con la mirada mi esposa, que estaba decidida a despedazar a quien se interponga en nuestro camino. No sabía cómo había llegado ahí, pero lo agradecía. No era que no pudiera salir del problema por mí mismo, pero me sentía en verdad agradecido con la vida por haberme puesto a una mujer como Lina. — No sé de qué está hablando señora Bonet. En ningún momento mentimos con lo que dijimos. —Continuó Tabolt. — No se le puede creer a un hombre que salta de cama en cama la integridad que tiene como persona. Te ha estado poniendo el cuerno y tienes tan poca dignidad como para seguirlo defendiendo. —Casan

