Llevo rato en la oficina, cuando llegué ni siquiera había amanecido, los rayos del sol no habían despuntado, pero la necesidad de una respuesta de parte de la mujer recién llegada me tiene algo ansioso. Para esta hora ya he revisado varios informes y pude dirigir una de las reuniones que tengo pautadas para este día. Pudiera sentir el agotamiento del excesivo trabajo; sin embargo, el nivel de adrenalina que despertó está mujer en mi cuerpo, me tiene con la necesidad de distraerme lo más posible para no pensarla y terminar padeciendo. Porque sí, lo reconozco, incluso teniéndola lejos de solo pensarla, término sintiendo la necesidad de tenerla cerca, fundirme en su cuerpo como nunca lo he hecho y obsesivamente me he visto deseoso de hacerlo realidad. Hoy, a esta hora es precisamente, uno

