Pov Sky
Me dolía la cabeza.
Había estado revisando las cámaras, y los planos que había traído Fer el día que aquel sujeto se infiltró en mi casa, durante la semana aumenté la seguridad de la casa y mandé a más gente a cuidar a los niños, mamá también pidió seguridad para ella y James, aunque el no esté enterado.
Entré a la cocina por un vaso de agua para tomarme una aspirina cuando el sonido de la puerta trasera hizo que de vuelta sacando mi arma en pocos segundos.
-¡No me apuntes que casi me meo encima!.-grita Dani abriendo la puerta.-es horrible tener que entrar a casa de mi mejor amiga y que me reciba casi con un tiro en la frente.
-¿Por qué no entras como gente normal por la puerta principal?.-pregunté guardando mi arma y buscando el vaso.
-Porque se me hizo más fácil entrar por aquí, Barbie me dejó pasar.
-Okey.
Bebí el vaso y tragué la aspirina para luego dejarlo sobre la encimera, me sentía exhausta.
-Por cierto, quería pedirte un favor.-dijo Dani acercándose.
La miré sin decir nada, pero su mirada me advertía que no era algo tan agradable para mi.
-¿Qué cosa?.
-Es sobre Luke.-dijo y rodé mis ojos.-solo necesito que le des posada una semana.
-No. no, no y no.-me negué rápidamente.
-Por favor, te lo ruego.-estuvo a punto de ponerse de rodillas cuando la detuve.
-¿Para qué? ¿Acaso no tiene casa?.-pregunté.
-Si, pero en otro continente, y necesito que se quede aquí por una semana, lo quiero llevar a una entrevista sin que el se entere y no puede quedarse conmigo.
-Sabes bien que no soy muy cercana a tu hermano.-respondí.
-Lo sè, y no quiero que se violen mutuamente, solo que le des donde pasar la noche.-dijo y luego su mirada cambió a una más picara.-a menos que quieran claro, en ese caso...
-Ya, silencio.-la corté tocando mi tabique nasal.
Mi cabeza estaba doliendo de vuelta.
-Bien, puede usar alguna de las habitaciones de invitados, eso si, que no podrá andar husmeando por toda la casa como si fuera museo.
-Si, si, como sea.-dijo feliz.-ya le digo que entre.
-¿Cómo...?
Y se fue.
Esta chica me va a terminar matando algún día.
-Mamá.-llamó Barbie entrando a la cocina.
-Dime cariño.
-Necesito algo de ayuda.-mencionó con cautela y fruncí el ceño.
-¿Te hicieron algo?.-pregunté tomando asiento en la mesa y haciéndola sentar.-Porque sabes que puedo mandar a alguien para que deg..
-Mamá.-me interrumpió y la miré.-son problemas más...personales.-dijo abriendo los ojos de manera exagerada.
La examiné de pies a cabeza con mis ojos, cargaba una camiseta de su hermano, algo ancha pero sin mangas, y un short debajo, así que por lo que pude ver de piel no tenia alguna herida física. Eso me alivió de alguna manera.
-Vamos, dile a mamá que sucede.-dije suavizando mi tono de voz.
Ella se quedó en silencio unos minutos y luego suspiró de manera sonora.
-Estoy... cambiando.-susurró y se acercó más a mi.- y no me agrada, es molesto.-frunció el ceño.
Sonreí entendiéndolo.
-Es normal cariño, a veces la gente suele cambiar sus pensamientos o manera de actuar conforme pasa el tiempo, es esa etapa en la que tu mente comienza a ver las cosas de manera dis...
-¡Me molestan las tetas, no mis pensamientos!.-exclamó al tiempo que Luca entraba a la cocina y yo cerraba la boca.
Abrí los ojos de manera exagerada hacia Luca, quien entiende rápido y sale sin hacer ruido mientras Barbara se tapa la cara sin notar a su hermano.
-Vale, es momento de la pre-charla.-susurré y me acerqué a ella pasando mi brazo por sus hombros y acariciando su cabeza.-tranquila cariño, estás pasando por algo natural. Yo también pase por eso, y fue horrible porque tu abuela no estaba conmigo y James me incitaba a usar blusas pegadas, la gente se burlaba de mi porque mis pechos crecían.-dije y me miró.
-¿También se te veía raro?.-preguntó.
-Definitivamente, se me veía tan raro que hubo momentos en los que usaba medias como relleno para que se vieran más bonitas.-Barbie soltó una risita y besé su cabeza.-sé que es molesto, y se que puede doler de vez en cuando, pero solo será por un tiempo. Significa que estás creciendo de manera física y puede que tal vez de forma mental, aunque contigo nunca se sabe.-me sinceré.-tu cuerpo se está desarrollando y aunque sea de poquito en poquito es extraño en un principio, pero verás que una vez te acostumbres al cambio podrás sobrellevarlo.
Decidí dejarlo ahí, no tuve una guía sobre como hablar de temas como estos con mi hija, ni siquiera tuve un ejemplo, pero hago lo que puedo.
-Entonces, una vez termine de.. desarrollarme ya no tendré que pasar por nada de esto?.-preguntó e hice una mueca.
-Pues se supone que luego de dos años es probable que llegue tu menstruación al tiempo que llega la adolescencia y los cambios hormonales, pero no te preocupes por ello, todavía tienes tiempo a que te lo comenten en el instituto.-dije y ella sonrió.-mientras puedes seguir usando camisas de tu hermano, tu tía Dani puede ayudarte con el tema de verte bien y esas cosas.
-De acuerdo.-dijo y se levantó para salir de lugar.
Pero antes de salir de la cocina se dio media vuelta y me miró.
-Gracias mamá, por ayudarme en estas...cosas.-y se fue.
Sonreí hasta que estuve segura de que no volvía, ahí deje caer mi cabeza en la mesa de manera brusca.
-Tengo un huésped, mi hija está en la preadolescencia y un mafioso quiere exterminarme la vida entera. ¿Qué te hice universo? ¿Te atropellé alguna entidad divina? Dímelo y te pago la multa, pero deja de bombardearme el culo tan seguido.-me quejé.
-Eres una llorona.-dijo alguien detrás de mi haciendo que vuelva a sacar el arma y me de vuelta soltando un tiro en nanosegundos.
Por suerte no le di.
-Pero que salvaje amaneciste, bombón.
Sonreí por el apodo.
-Creo que me llegará la menopausia antes de los veinticinco.-dije acercándome a él.
-Vamos, déjame darte un abrazo para reconfortarte.-me dijo.
-Si es una excusa para tocarme el trasero te echaré de mi casa Elijah.-dije rodeando su cintura con mis brazos al tiempo que el cruzaba sus brazos sobre mis hombros y me apretaba contra él.
Su abrazo era reconfortante.
-No necesito excusas para tocar tu trasero, y lo sabes mejor que nadie.
Una risa salió de mi garganta al tiempo que sentía mis ojos arder.
-Creo que mis ojos quieren sudar.-mi voz tembló.
Su abrazo se hizo más fuerte.
-Tranquila preciosa, tienes mucho en mente. Si quieres desahogarte aquí me tienes.-me dijo y respiré su aroma.
Era exquisito inhalar cerca de Elijah Panther, era lo suficiente masculino como para tenerme pegada a él de por vida sin necesidad de algo más.
-Esta mierda me consume más de lo que debería.-susurré.
-Es normal cariño, hace bastante no se te presentaban problemas de este tipo y ahora todo se te viene encima.-dijo y acarició mi cabello.-de momento necesitas un poco de paz, dúchate y descansa un poco, yo puedo ayudarte con lo que sea que necesites.
Alcé mi rostro y lo miré, me dedico una sonrisa.
-¿Realmente me ayudarías?.-pregunté.
Se acercó y presionó suavemente sus labios contra los míos antes de susurrar.
-No soy capaz de dejarte sola en todo esto, saber que te consumes a ti misma me pone más mal de lo que debería.-confesó y sonreí.
-¿Te quedas esta noche?.-pregunté sin segundas intenciones.
-Por ti me quedaría toda la vida.