En cuanto llegaron las luces, las tonalidades de color turquesa la invadieron. Sus ojos se dispararon de un lado al otro, conociendo el lugar. Intentando acostumbrarse a la luz, y bajando un poco más el vestido si era posible. Hizo una mueca, al darse cuenta de que se sentía un poco incómoda. "¡Este vestido no cumple que su función vital! —pensó —deberia cubrirme un poco el trasero". —¿Qué tienes? —le preguntó Karen, levantando una ceja divertida. —Este vestido es muy ceñido al cuerpo —Le reprochó. Se encogió de hombros, y arrastró a su amiga cerca de la barra de bebidas. Lía resoplo y suspiró, intentando encontrar alguna cara conocida pero su concentración se desvió de nuevo a la bebida que tenía enfrente. Dio un sorbo, con una bombilla, de plástico. —No es el lugar de mis sueño

