005.

1241 Words
Boulevard Of Broken Dreams de Green Day llenaba el ambiente del lugar. Quedaba muy bien con el bar. — Mierda, Jiwoo me va a matar.— Expresó Hyukjo al ver a Hoseok y su casi desfigurada cara; él recién llegaba al bar y pronto se le unirían los demás. Hoseok ni siquiera tuvo las ganas de darle la cara a su cuñado. Hyukjo, era por así decirlo, el líder de los Marvel. Y como era de esperarse, la culpa y responsabilidad recaía en él. Podía sostenerlo, pero el hermano de su novia era m*****o de ese grupo y de alguna forma, Hoseok le importaba más que el resto. Y fue inevitable no sentirse culpable al verlo así. ¿Acaso un camión le había pasado encima? — Así es esto.— Hoseok bromeó.— Mierda.— Enseguida se quejó. El dolor era más fuerte que el infierno. ¿Y qué eran los Marvel? Todo empezó como un grupo de amigos, todos rebeldes y sin miedo de causar problemas, fue algo sin importancia que por eso mismo llevaban un hombre tan ridículo. Lo primero que hicieron fue tener una pelea con un tipo que había molestado a la ex novia de Kangmin, e incontables peleas fueron sucediendo, algunas contra tan sólo una persona, otras con más de dos. De un tiempo a otro, la mierda se fue haciendo más seria y diferentes grupos se habían formado, entre ellos los Joker o los Enfermos, se hicieron las rivalidades y se solían tener varios encuentros de peleas, a veces un grupo contra otro, otras veces todos contra todos. Las cosas se fueron expandiendo, ahora incluso se podían llamar "pandillas", no sólo eran las peleas entre grupos, o simples venganzas contra alguna persona; ahora gente de fuera los contrataban, si se podría decir así, para golpear a personas que no tenían nada que ver con ellos. A fin de cuentas, dinero era dinero. También estaban las carreras clandestinas, donde la ganancia era alta. Seguro toda esa mierda pararía algún día de estos, pero aún tenía para largo. — Mira el lado bueno Hyuk.— Kangmin, quien estaba sentado al lado de Hoseok en igual o peores condiciones, habló.— Ganamos. Y dejó un fajó de billetes sobre la mesa. — No veo el caso de terminar como mierda por esa cantidad.— Yoongi apareció. Tan ambicioso como siempre. Sus ojos viajaron a su mejor amigo, Hoseok. Él lo miraba con cautela desde su asiento. Entonces Yoongi supo que algo estaba mal. Habían tenido peleas así antes, incluso con un peor resultado y a pesar de eso, Hoseok se mantenía en constantes bromas. — Ten, nena.— Kangmin le pasó la mitad de la ganancia a Hoseok. Hoseok tomó los billetes y los guardó en su bolsillo sin molestarse de resguardarlos en su billetera. — Pasa se media noche y Yookjo apenas viene junto a Eunho.— Comentó Hyukjo.— Y sinceramente no sé si vienen directamente para acá. Yo los esperaré, ustedes pueden irse. — ¿Vienes en tu auto?— Yoongi le pregunto a Hoseok, él negó. — No.— Su voz salió más ronca de lo normal. — Bien. Vámonos. Dos sillas rasparon contra el piso, Hoseok y Yoongi se despidieron de Hyukjo y Kangmin, pronto salieron del bar. Hobi seguía a Yoongi en silencio. Subieron al Charger y el dueño no tardó mucho en arrancar. Después de unos minutos, Hoseok sabía que no se dirigían a su departamento, miró a Yoongi, él sintió la mirada y sabía por qué era. El pelinegro soltó un suspiro tranquilo y dijo: — Sólo quiero confirmar que no hay alguna costilla rota. — Gracias.— Hoseok miró por la ventana de nuevo. — ¿Gracias por qué, porque te estoy llevando al hospital o porque simplemente no estoy haciendo preguntas? — Ambas.— Dijo después de un rato de silencio. Yoongi sonrió. Una sonrisa muy pequeña. — Me conoces. No soy de muchas palabras y justo ahora te comprendo más que nadie. Simplemente necesitas un rato de silencio, nada de preguntas, sólo tranquilidad.— Entró al estacionamiento de urgencias.— Pero saliendo de la consulta, me lo dirás todo. Por primera vez en la noche, Hoseok sonrió. Un sonrisa verdadera. — Gracias de nuevo, abuelo. — ¡Deja de llamarme así, mierda! Hoseok soltó una sonora carcajada que fue sellada con el sonido de las puertas del auto cerrándose. Entraron a la área de urgencias, la enfermera de la recepción se sobresaltó un poco al ver a Hoseok y se podría decir que casi estuvo por gritar por el doctor. La verdad que a Hoseok le dolía hasta respirar, por lo que Yoongi se encargó del papeleo y una vez que terminaron aquello, fueron enviados a la sala de espera. La vista de Hoseok no estaba en buenas condiciones, pero aún así pudo leer en cartel frente a él el nombre del hospital. Baeguwon. — ¿En serio? ¿Hospital Baeguwon?— Hoseok el susurro a Yoongi. — Lo siento, amigo. Era el que estaba más cerca.— Es excusó.— No te preocupes, yo te ayudo con el dinero. Ese no era problema para Hoseok, sabía que era un hospital privado y muy caro, y podía con los gastos. Una sonrisa en su rostro. Es el hospital de Jungha... Y fue así que sintió que eso faltante que lo tuvo malhumorado los últimos tres días, volvió a su cuerpo. De pronto, las ganas porque fuera lunes lo estaban matando. Es ella. — Jung Hoseok.— Habló la enfermera de antes.— Puedes pasar.— Corrió la cortina que sostenía, Hope se puso de pie y se dirigió en aquella dirección. Nada grave. Cortada en la ceja, una en el labio inferior, otra en el superior. Lo peor se lo había llevado el cuerpo y aunque estaba lleno de moretones, ninguna costilla u otro hueso roto. La pelea había sido cinco contra dos, después de todo Hoseok y Kangmin corrieron con suerte. El doctor que atendió a Hoseok le brindó unas indicaciones, entre eso le pidió reposo un día entero, también le dio unos analgésicos y con eso la consulta dio por finalizada. Se dirigió a la caja para pagar la consulta y sus medicinas. Yoongi lo esperaba donde mismo y juntos salieron del hospital, ya de nuevo en las calles, el mayor exigió respuestas. — Entonces, ¿me podrías decir por qué estabas enojado, si no es que furioso, en el bar? Te han golpeado peor antes y ganaron la pelea, incluso dinero. No le veo el caso estar enojado. Hoseok pensó un poco su respuesta. — En realidad estaba frustrado. Y eso era. Antes, le emocionaba el tener peleas, sobretodo el resultado, sentía que por fin había algo emocionante en su vida. Le gustaba sentir la adrenalina y tener miedo. Sin embargo, esta vez no lo había sentido en lo absoluto, esa emoción y adrenalina pasó de ser alta a algo casi inexistente. Él necesitaba más emoción, así como un drogadicto necesitaba una dosis más fuerte con el tiempo. Y lo irónico era que, esa emoción la había conseguido yendo a una heladería con una chica que apenas conocía. — Amigo, no sé que me está pasando.— Hoseok dijo riendo. Riéndose de sí mismo, de su situación.— Y maldición, me gusta aunque no sé que mierda sea. Yoongi se permitió reír también y negó con la cabeza. — Estás loco.
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