Completamente confundido y sin saber de María, Alexander le responde a Pier: — Has lo que quieras Pier, ahora no tengo cabeza para nada. —Pues ya lo hice, estas despedido. De inmediato, Alexander le cuelga a Pier y con gran desespero sigue buscando a María, y al no verla por ningún lado y la llama, pero esta no contesta. En ese momento, Daniela alcanza a Alexander, y le expresa: — Déjala ir, y vuelve a casa. — No me digas nada Daniela, déjame en paz. Alexander corre a su vehículo y se va del lugar. Dejando a Daniela plantada. Después de unos minutos, Alexander llega a su apartamento y le dice a David el vigilante: — ¿María ha llegado? — No señor, no la he visto subir. Alexander no se convence de lo dicho por el vigilante. Y se baja de su vehículo, y sube corr

