Totalmente decepcionada de su madre, María disimula su enojo, para cuanto vecino la reconoce y la saluda. De inmediato, María le dice a Eustaquia: — Hazme un gran favor. — Dime. — Muéstrame la casa que compro mi mamá. Eustaquia la queda mirando a María, y le dice: — ¿Por qué no la llamas?, ella se pondrá muy contenta cuando te vea. — Quiero caerle de sorpresa… ¿puedes ayudarme si o no?, o le pide el favor a otro vecino. — Sí, yo te llevo. Paris – Francia, después de muchos días sin hablarse, Brigitte y Belmont, vuelven a la mansión y felicitan a su hijo por su nuevo cargo. Aprovechando las influencias de su padre, Demetrio se acerca a él y le dice: — ¿Todavía tienes de amigo al jefe de emigración? — Claro que si hijo, ¿que desea de mí el nuevo senador de la familia? —

