El ruido de la vibración del aparato incendiaba su cuerpo de tal manera que no había experimentado nunca. Estaba ansiosa y deseosa de sentir en su cuerpo el placer del toque de ese aparato. Él solo la miraba, la estudiaba, se perdía en la imagen de sus partes íntimas contrayéndose. Se relamió los labios al ver cómo su zona anal no se abría tanto, como lo tenía estrecho. Se divertiría como nunca antes con ninguna otra mujer. Abril no era como las típicas modelos, no tenía un cuerpo de infarto, un abdomen plano, ni unos glúteos muy grandes. De echo, tenía un cuerpo real, con alguna que otra mariquita, ¿Con celulitis? Un poco, unos glúteos normales en tamaño pero unos pechos que le volvían loco. Santino deseaba a la mujer, sea alta, baja, delgada, rellenita, morena, blanca, etc… para él

