Un mes después de haber atravesado la experiencia más traumatizante de su vida Ben poco a poco se hundía más en su miseria y dolor, estaba harto de todo eso, y harto de su insignificante vida, lloraba todas las noches, Lily lo consolaba pero de nada serviría pues él en su mente se creía la pero escoria del mundo. Adrián había desaparecido desde aquella noche lo cual era bueno porque el bastardo no lo podía dañar más. Sin duda los días ya ni siquiera le importaban, todo se volvió gris, Cecily lo torturaba a cada semana, nada nuevo en realidad. Esos días la pobre Lily estaba muy cansada y más pálida de lo normal, otra preocupación para Ben. – ¿En qué piensas? –preguntó la chica, Ben odiaba mentir, sufría de ello cuando le ocultaba a sus padres lo de su amor por la cocina y no quería hacer

