— ¡Elizabeth!, ¡sal de la cocina en este instante! —Daniel despertó con los gritos de Andy a más no poder.
Se fijó en la hora y se dio cuenta que había dormido hasta tarde, pues eran más de las doce del mediodía y no había mejor forma de despertar que con el olor de Ben en las sábanas que cubrían la cama en la que reposaba su hermoso cuerpo.
Se estiró cual gato y se levantó, fue al baño para limpiarse la cara y al menos verse algo decente, volvió al cuarto en busca de algo apropiado para ponerse, abrió el armario y casi pega un grito de horror al ver la poca ropa y el mal estado en la que ésta se encontraba, Ben no tenía prácticamente nada, bueno según Daniel.
Rebuscó un poco y finalmente encontró en el fondo del armario unos jeans azules que le quedarían bien a decir verdad y no tuvo otra opción que colocarse una playera con cuello V algo ajustada de color azul claro, dicha prenda no era de su agrado pero no le quedaba de otra y un saco gris, totalmente desacorde a su estilo, pero con algo de maquillaje estaría arreglado.
Salió y fue en busca de Elizabeth, estaba seguro de que su cuñada lo ayudaría.
Se detuvo ante una puerta morada, la que supuso era la de Elizabeth y tocó la puerta.
Escuchó el repiqueteo de unos tacones y al instante se abrió la puerta dando paso a una Lizzy despampanante.
—Buenas tardes cuñadito dormilón.
—Sí, lo sé, creo que podría dormir un año y me despertaría como si nada pero en fin quería saber si tú podrías prestarme algo de maquillaje, como podrás haber notado tengo que verme fabuloso para tu hermano.
—Pues entonces pasa cuñadito, siempre podrás contar conmigo para eso.
–Gracias Lizzy.
*****
Ben se hallaba dormido, era tan agradable su sueño, sin embargo sus sentidos se agudizaron al escuchar sonidos en la calle se levantó y bajó hacia el vestíbulo donde se encontró con la razón de sus pesadillas...Emily y George.
Se apresuró a hablarles y evitar que entrarán a su cuarto en donde se encontraba Daniel durmiendo.
—Padre, Madre —los saludó.
—Benjamin, se ve que estabas dormido —dijo su mamá.
—De hecho si madre —respondió irritado.
—No importa, hoy tus hermanos y tú irán con nosotros a una gala de beneficencia, es más estamos pensando en que te disculpes públicamente con la señorita White, debes hacerlo, y para ser más precisos le pedirás que salga contigo a una cita para aclarar el malentendido de la fiesta de la otra vez —si antes Ben estaba dormido, ahora estaba más que despierto, no por culpa de sus padres perdería a Daniel.
—No —Soltó antes de darse cuenta.
Sus padres lo vieron y le lanzaron una mirada a juego que demostraba que estaban más que enojados.
— ¿Perdón? —preguntó George.
—No lo haré, y mis hermanos tampoco.
—Escúchame jovencito, más te vale acceder a nuestros deseos o de lo contrario no vuelves a ver a tus hermanos —sentenció Emily.
Dicho eso salieron los dos.
— ¡Ah! , por cierto volveremos para el almuerzo y espero que ya estén listos y arreglados para asistir al evento.
Ben soltó un gruñido de frustración, si accedía a complacer a sus padres perdería a Daniel y eso no lo quería pero si elegía a su novio perdería a su familia.
Se hallaba en un gran dilema...hasta que una idea que le venía rondando en la cabeza desde hacía un tiempo cobro sentido, si quería conservar a sus hermanos y Daniel debía utilizarla sí o sí.
Tal vez podría enfrentarse a sus padres y no perder a las personas que amaba.
¡Claro que sí! eso funcionaría, solo debía hacer un par de llamadas.
*****
Llegado el medio día, Ben preparaba la comida, Elizabeth había querido cocinar pero terminó quemando lo que sea que estuviera preparando.
Su plan estaba armado, solo debía mantener a sus hermanos y a Daniel fuera de esto.
Estaba sirviendo los alimentos cuando observó a Daniel...
—Hola mi amor —El moreno usaba un conjunto que Ben pareció reconocer y poco después estuvo seguro que el ojiverde estaba utilizando su ropa, una bufanda que seguramente era de Elizabeth y maquillaje a juego, lucía espectacular, típico de Sanders.
— ¿Esa es mi ropa? —preguntó.
—Así es, con algunas mejoras, ¿no te parece fabuloso?
—Aja.
Daniel se acercó para besarle pero no pudo pues el pelinegro de escabulló a modo de juego en dirección al comedor.
Suspiro y se sentó, comieron en un ambiente agradable hasta que Ben habló.
–Chicos debo decirles algo – su voz denotaba seriedad.
— ¿Qué pasa? —preguntó Charles.
—Mamá y papá volvieron esta mañana, me dijeron que querían que fuéramos con ellos a lo de siempre, darles buena imagen y el crédito de los padres del año.
— ¿Qué? —preguntó indignado Andy.
—Me canse chicos, estoy harto de que nos traten como mercancía, por eso les suplico que cuando vengan para llevarnos ustedes suban a sus habitaciones y no salgan hasta que yo los busque, tú también Daniel —dijo refiriéndose a su novio— sostendré un conversación no muy amena con ellos, no quiero que intervengan, por favor no bajen al estudio mientras yo lidio con ellos, saben que no son muy fáciles de tratar.
— ¿Qué vas a hacer Ben? —Lizzy estaba preocupada por lo que su hermano iba a realizar.
—Sólo confíen en mí.
Todos asistieron. Escucharon como el auto de sus padres se estacionaba, al momento todos subieron a sus respectivas habitaciones, todos excepto Ben.
— ¿Benjamin, ya están listos? –la voz de su padre le hizo saber que era la hora de decir la verdad e irónicamente se sintió con el valor suficiente para caer...Pero caer por amor.
*****
Emily llegó al comedor y se sorprendió al encontrar a Ben esperándola, pero no estaba vestido para la ocasión.
— ¿Se puede saber por qué no te has cambiado? —preguntó confundida.
— ¿Podríamos ir los tres al estudio? —planteó su hijo.
—Espero que sea rápido Ben, tenemos el tiempo medido.
Los tres entraron al recinto y sus padres aguardaban en espera de una buena explicación a la desobediencia de sus órdenes.
—Yo...Este yo...debo decirles que... —Ben estaba demasiado nervioso por lo que estaba a punto hacer.
—Ya te dije que odio que balbucees —le reprendió chocante su madre.
—Yo estoy saliendo con alguien madre y es un hombre excepcional y maravilloso...
—¡¡¡Un hombre dices!!! —atacó George.
—Así es, deseo conocerle y amarle, el hecho de que ustedes sean mis padres no les da el derecho de prohibirme estar con él, le quiero y no permitiré que me alejen de él —se defendió.
—Deja de decir estupideces Ben, somos tus padres, debes obedecernos en todo —George hablaba duramente.
—No, no lo haré, las cosas son así: mis hermanos y yo estamos cansados de que sólo nos utilicen como trofeos ante sus amistades, somos sus hijos y tenemos sentimientos, o... ¿acaso Emily no te acuerdas que cuando era pequeño tenía que cuidar a Elizabeth, a mis cortos cinco años la arrullaba y la cuidaba logrando así que se durmiera y que, de no haber sido por Jocelyn la mamá de Diane ella y yo habríamos ido a parar directo al orfanato? —atacó Ben.
— ¿Tú recuerdas de eso?— Emily ni siquiera se lo creía.
—Sí y también sé que mandaron a Elizabeth y Andy a un internado para que no supieran que necesitaban tener a los hijos perfectos, que para ese tiempo yo ya tenía consciencia de mis gustos y ustedes también por lo que evitar que estuviéramos juntos era lo más apropiado y así hacerme dependiente de ustedes y nadie más, simplemente porque les convienen los negocios que pueden llegar a concretar si me casó con Cecily o alguna otra señorita de buena familia, sin ellos yo no tenía en quien refugiarme para calmar mis miedos o pedir consuelo cada vez que recibía castigos y regaños de su parte. –les lanzó un folder en el que habían fotos de los múltiples golpes y cicatrices presentes en su cuerpo.
– ¿Qué es esto Ben? —Su madre tomó el folder y en cuanto lo vio sus ojos se cristalizaron.
—Pruebas existentes de mi adorada niñez, pruebas de su gran amor hacia mí y de cómo mis “errores” era la absoluta vergüenza de la familia —Ben reclamaba entre lágrimas que habían empezado a correr por sus mejillas.
—Ben yo... —Emily no podía creer todo el daño que le había hecho a su propio hijo.
—Tú nada, tú nunca hiciste nada por mí , ni siquiera puedo recordar momentos felices con ustedes, pero eso se acabó, nos dejarán a mí y a mis hermanos, no interferirán en nuestras vidas, yo encontrare la forma de sacarlos adelante, ¡por el ángel! Yo parezco ser su padre, los he visto crecer, mientras ustedes han estado ausentes en sus vidas, quiero que le dejen la custodia de ellos a Jocelyn y Luke, después de eso pueden olvidarse de nuestra existencia, quiero que nos dejen en paz, ya somos lo suficientemente grandes para valernos por nosotros mismos, váyanse como siempre han hecho y olvídense de mí porque yo ya no tengo padres —Después de tanto tiempo Ben explotó y no de buena manera.
Mientras al otro lado de la puerta sus hermanos y Daniel escuchaban la conversación y no podían creer lo que salía de los labios de su hermano y novio.
Los gritos de Ben eran desgarradores y el dolor era palpable en cada una de ellas, sin embargo ninguno comprendía a que se refería Ben en cuanto a lo de sus "castigos".
—Está bien Benjamin —escucharon a Emily nos iremos y haremos lo que pides pero...No desampararemos a nuestros hijos, yo los amo pero comprendo que los abandone demasiado tiempo como para ahora venir y aprovecharme de lo que tú has hecho con ellos, quiero que seas feliz, no fui una buena madre —Emily estaba realmente arrepentida por sus actos– sólo te pido que me dejes hablar con ellos de vez en cuando, no quiero perderlos.
Silencio.
—Mañana a primera hora tendrás los papeles de la custodia a Jocelyn pero que quede claro que no desampararemos a nuestros hijos y Jocelyn podrá vivir aquí, trataremos de no molestarlos, ¿no es así George?– supusieron que George estaba en shock, pues no habló.
—Al menos en algo ciento me hacen caso —dijo Ben.
Los chicos escucharon como una silla era arrastrada y un jadeo se escuchó.
Adentro de la habitación Ben vio como su padre se levantaba y avanzaba hacia él, lo tomo del cabello fuertemente hasta el punto del dolor por lo que Ben jadeó en respuesta.
—Escúchame bien , no tengo la menor idea de que es lo que hice mal para tener un hijo como tú, agradezco infinitamente librarme de ti, eres un monstruo , pero esto no se quedará así, eso lo juro —lo soltó y volvió a su escritorio refunfuñando y sin dirigirle la mirada.
Ben posó su vista hacia su madre pero ella tenía la cabeza gacha.
— ¿Y así dices llamarte mi madre?, no pudiste defenderme antes y no pudiste ahora, solamente quiero que sepan que los amo a pesar de todo, pero sus acciones me demuestran que no nacieron para ser padres —Ben salió a paso lento y encontró a sus hermanos y a su novio en las escaleras.
— ¿No entendieron lo que les dije? —preguntó tratando de reprimir las lágrimas que amenazaban con brotar de nuevo.
—No —Elizabeth se lanzó a sus brazos, sollozando ante lo heroico que había hecho, Andy se unió al abrazo, Steve y Diane también, Charles bajó corriendo y también abrazó a su hermano, la unión y el amor de la familia impulsó a Daniel a unirse y compartir el dolor y la emoción.
—Vamos, todos a descansar ha sido un día largo y no quiero hablar del tema.
Todos subieron a sus respectivas habitaciones, Ben entró al suyo y se acostó delicadamente sobre la cama.
—Mi vida, nunca pensé que serias capaz de enfrentarte a tus padres de esa manera, me sorprendes Benjamin —Daniel se situó a su lado en la cama respetando el espacio del pelinegro y con sumo cuidado abrazó a su ángel por detrás y comenzó a acariciarle el cabello.
—Debía hacerlo, no soporto la idea de perderte —Benjamin habló con sinceridad.
—Oh mi amor, eso nunca pasara —pero su chico no lo escuchó ya que pronto se quedó dormido.
Y junto al sonido de su respiración el moreno cayó dormido.