“Cuando el sol se pone y tu sombra se acerca, me arropa la oscuridad y me siento como en casa” Ya casi culminaban sus vacaciones en L.A. y los chicos no tenían idea de qué hacer para cerrar con broche de oro. Habían visitado lugares emblemáticos, que habría sido un insulto no pasar a verlos, varias discos, visto los shows de Brandom, visitado a los padres de Sam y, por muy perfeccionista que esta fuese, estaba sin ideas. Estaban todos sentados en la habitación que compartían Samantha y Camila, devanándose los sesos respecto a qué hacer en su último día, además de empacar. — Podríamos ir a la playa a relajarnos un poco –sugirió Camila. — A dejar las malas vibras en el mar, será –indicó Max arrojándole una mirada letal a Anthony. — ¿Siguen molestos? –preguntó

