- ¿Dónde nos dirigimos? - pregunte sobresaltada. - El señor Mitsotakis nos ordenó llevarla a su casa fuera de la ciudad- respondió rápidamente mientras me daba una mirada que supuse intentaba ser tranquilizadora por el espejo retrovisor. August no volvió a hablar y yo tampoco insistí, tampoco pude concentrarme en el camino porque mi atención estaba solamente en chequear que Xander seguía en línea, pero no contestó mi último mensaje pese a haberlo leído. Asumí que estaría demasiado ocupado para hacerlo, pero me sentía sola y ciertamente desconcertada ante lo que estaba ocurriendo. Tiempo después llegamos a la casa, pero llamarla así resultaba insultante. En medio de un terreno de varias hectáreas y rodeada de árboles, la mansión se elevaba ante mis ojos, majestuosa e im

