POV Salvatore —Se quedaron completamente dormidas, parecen madre e hija. Bajando por las escaleras, Gema traía la bandeja con la que había llevado los alimentos a la habitación de Lucy, mientras yo me encontraba en el sillón de la sala después de haber conversado con Enzo sobre los asuntos legales que se avecinaban. —Entiendo, y te agradezco por la ayuda que nos has estado dando. Te llamo mañana —finalicé la llamada. —Ay, señor. Si viera la imagen... Es demasiado tierna. —¿Comieron lo que les llevaste? —pregunté. —Prácticamente devoraron todo, señor. Y hubiera visto con qué gusto lo comían, especialmente la pequeña. Es una niña tan educada y tierna que realmente deseo que se quede aquí para siempre —decía Gema con una sonrisa de oreja a oreja—. Es más, ¿por qué no va a verlas, señor?

