POV Hermes Dalila entró a la casa con pasos firmes, haciendo eco en el silencio que nos rodeaba. Sus movimientos bruscos y su respiración agitada dejaban claro su enojo. Desde el momento en que cruzó la puerta, su mirada me buscó como un depredador acechando a su presa. —Humillación —dijo con un tono cargado de desprecio—. Eso es lo que siento ahora mismo. Esa maldita vieja estuvo del lado de tu hermana desde el principio. Me llevé las manos a la frente, intentando mantener la calma que me faltaba desde hacía semanas. —¿De qué demonios estás hablando, Dalila? —repliqué, mirándola con cansancio—. Si la jueza aún no ha tomado una decisión es porque el abogado que supuestamente nos iba a proporcionar tu querido aliado resultó ser un completo inepto. Ella apretó los labios con fuerza, int

