EPÍLOGO 2 Estoy en mi consultorio, mientras me tomo un café. Estoy pensando en cómo llegué a este punto. Dentro de menos de dos semanas me caso con Annie. Eso me provoca gran desazón. No estoy seguro de lo que siento por ella. Sé que gusta físicamente, y las dos ocasiones que hemos estado juntos en la intimidad han sido buenos momentos, aunque bueno, del primero no tengo tantos recuerdos, pero la última vez que lo hicimos, tuvimos gran química en la cama. Ya pronto se convertirá en mi esposa. En realidad, hay otra persona a la que le prometí eso, pero ella está lejos, y cuando le conté de mis planes, no le importó. Hace años, le prometí que la esperaría, pero estoy a punto de romper esa promesa. A mi mente viene su dulce rostro, suplicando que no la dejara marcharse pero no pu

