Capítulo 126 Llegada parte 2 Sam Si ya llegué hasta acá, ahora solo debo armarme de valor. ¡Ay Dios, tengo miedo! ¿Y si David está en “pelotas” cogiéndose a su secretaria? Me moriría de tristeza. Así que no hago más largo mi sufrimiento y toco la puerta, la cual se abre de inmediato. Cierro los ojos. Antes de que los abra, siento unos brazos alrededor de mi cuerpo. Es ahí que me armo de valor y los abro. —¿Sam? ¡oh, por Dios! ¡¡Sam, viniste!! –El hermoso rostro de David está frente a mí, con una sonrisa enorme. Se separa de mí solo para verme, pero me lleva de nuevo a sus brazos. –No puedo creerlo. Pellízcame. Creo que estoy soñando. –Su alegría es enorme, tanto como mi alivio. No es desconfianza en él, pero su fama le precede. Bueno, si es desconfianza. Poquita. —¡Hola!

