No había nada, todo había desaparecido, estaba completamente sola en una habitación blanca corría sin rumbo tratando de llegar a algún lugar que me indicara donde estaba. A lo lejos, logré visualizar una puerta de madera, mientras más me acercaba más lejos parecía estar. ¿Cómo era posible? No podía acercarme. Puede que no esté lejos. Cierro los ojos y me imagino frente a la puerta. Al abrir los ojos, solo se encontraba frente a mí. Agitada por correr tanto cojo el pomo, giro y abro. Una luz blanca me ciega, llevo mi mano sobre mis ojos tratando de ver algo, la luz disminuye de a poco, permitiéndome ver una cabaña hermosa, hecha de madera en medio de un bosque, en la época de otoño las hojas caídas formaban un tapete amarillo al rededor, por más raro que me parezca se me hace conocido el

