CAPÍTULO 1: Un extraño comienzo

1933 Words
Recientemente nos hemos mudado a un pequeño pueblo lejos de la civilización que está rodeado de bosque y montañas, el lugar estaba lejos de las carreteras principales, apartado lo suficiente del mundo para que sea lo más parecido a la idea para nuestros fines, un lugar alejado de todo, donde parecía podías perderte en los confines del bosque. Después de la forma en la que salimos de nuestro antiguo hogar, nadie nos encontraría aquí. Hoy sería mi primer día de escuela, es una novedad para mí porque había sido educada en casa. Suspiro resignada, no deseo levantarme. No comprendo la necesidad que mis padres tienen en mandarme a la escuela, solo un desperdicio de tiempo, solo ir a sentarme en una banca para escuchar a alguien hablar todo el tiempo sobre cosas que ya se. Cuando les pregunte únicamente contestaron que teníamos que encajar en el pueblo para poder parecer normales, diablos, no éramos normales, ¿Por qué aparentar lo contrario? Pero como siempre, no cuestiono demasiado sus decisiones, no suele traer cosas buenas. Ni siquiera considero la posibilidad de un buen día. El sol entra por la ventana, como desearía haber puesto cortinas el día anterior. Mi reloj marca las siete, entro a clases en menos de dos horas. Demonios. Es mejor que me mueva o llegare tarde. No había forma de seguir evitando mis responsabilidades. Claro que había cosas de las que no me quejaba, como el maravilloso bajo privado en mi habitación, era realmente hermoso, momentos más tarde salgo envuelta en una toalla de la ducha y al hacer calor me pongo algo ligero. - ¡Ana! - Grita Gloria, mi, nada paciente, madre. Tomo de una esquina mi nueva mochila y bajo corriendo las escaleras hasta entrar en cocina, donde están sentados, esperándome Gloria y Jack, las personas que me han criado desde que aquella tragedia pasó. Gloria a sus 40 años sigue siendo una hermosa mujer con el cabello n***o, alta de ojos verdes y piel bronceada, con unas curvas perfectas, tan vital como el día que la conocí. Jack no se queda atrás, tiene en su n***o cabello que por el contrarío de su esposa las canas eran cada vez más recurrentes a estar en su cabeza, Gloria siempre le dice que lo hacen ver bien. Jack rara vez sonreía, su maduro rostro siempre marcado por duras expresiones, y esas ocasiones dónde la frialdad desaparece son gracias a Gloria, nunca por mi o por… - Ana –no me había percatado de que llamaron a mi nombre repetidas veces, suspira con disgusto, aparta la mirada de nuevo a su lectura – Sé que es tu primer día aquí pero en la tarde tendremos una misión, así que inmediatamente salgas regresas a casa, ¿entendido? - me dice Jack sin apartar la vista del periódico. - Si padre - Desayuno deprisa lo que me han preparado y cuando termino Gloria recoge mi plato. - Es mejor que me vaya - agarro mi mochila, me apresuro a la puerta. Salgo no sin antes escuchar a mi madre desearme suerte. Sabe que no creo en ella y aun así insiste en deseármela. La escuela no está muy lejos de casa aunque tengo que caminar un tramo por la carretera. Había muchas personas, aparentemente de mi edad caminando, algunos reian y conversaban con sus amigos, parecían realmente felices, ajenos a lo malo que puede ser este mundo, solo disfrutan ir a aprender cosas que les ayudará a tener un futuro estable, conocer gente, y hacer nuevos amigos, igual esta la gente que solo quiere lastimar y humillar, esas personas que parecen no tener vida propia, querer la aprobación del mundo y son capaces de lo que sea con tal de obtener un poco de atención. En una planicie enorme, había en el centro un gran edificio marrón, con escalones y grandes columnas en la entrada, maldición el lugar es enorme, para ser un pueblo chico la escuela es muy amplia. ¿Cómo llenan este lugar? Nunca imagine que este lugar la tuviera infraestructura para algo así. Camino distraída a la entrada, hasta que una chica rubia, la que claramente se notaba que era una puti-zorra más plástica que nada, de esas llamadas populares, me pone el pie, y provoca que termine en el suelo. Bien, de acuerdo, acepto mi culpa por caer como idiota, bajé la guardia, se supone que debo estar alerta todo el tiempo, claro, eso no quiere decir que no tendré la culpa por la fractura de su pobre nariz operada. - Miren chicas, una nueva - dijo riéndose muy sínicamente volteando a ver a sus amigas retrasadas - Ten más cuidado por donde caminas - Es, como ya dije antes, rubia, no tengo nada en contra de las rubias, que quede claro, ni siquiera creo que ella sea natural. Alta, no lo suficiente y delgada. - Gracias por el consejo así no tendré la mala suerte de tropezarme con puti puercas - dije dándole una sonrisa de victoria. Que inmadura eres Ana. Su cara enrojeció, al parecer no le gustó mi comentario y trata de patearme. No estúpida, no lo harás. Agarro su pie antes de hacer impacto para jalárselo hacia adelante provocando que terminara en el suelo mientras yo me levantaba triunfante - No te metas conmigo o te ira peor - amenacé lo suficiente bajo para que solo ella y su sequio me escucharan. Empecé a caminar pero tres chicas se pararon enfrente de mí y yo las mire confundida. ¿Qué? ¿Todos piensan atacarme hoy? - Hola, soy Alli - habló la de en medio con un tono de voz amable - ella es Sarah - señalo a la castaña de la derecha la cual me sonrió - y ella Kathe - dijo señalando a la chica de la izquierda que tenía el pelo rojizo, sin ninguna expresión en el rostro, me dedico un simple asentimiento de cabeza y ya. - Okey - digo aun confundida - Mi nombre es Ana - Vimos lo que le hiciste a Carol - dijo Alli con voz seria, yo fruncí el ceño, ¿Estarán hablando de puti-zorra? - ¡Soy tu fan! - dijo Sarah gritando y dando brinquitos. j***r, mis tímpanos. Luche por no taparme las orejas, justo lo que hacían las personas a nuestro alrededor para proteger sus oídos. - Cálmate, la vas a espantar - dijo Kathe reprendiendo a Sarah la cual puso cara de cachorro. Me dio tanta gracia que no pude evitar reír. Parece que Carol mejor conocida como "puti - zorra" no es muy querida entre la gente. - Esta Carol es algo así como ¿la popular? – pregunté - ¿Algo así? – Sarah comienza a reírse - ¿De dónde vienes? ¿De marte? Es rubia, atractiva, pretenciosa o con dos amigas como perros falderos, claro que es la chica más popular de la escuela. - Pues realmente no comprendo cómo alguien así puede ser popular ¿La gente la quiere siendo tan perra? - Ni te imaginas, no todos la aprecian, es más como estar a la moda, tener un lindo cabello y mantener a todos hablando de ti – Alli parecía ser la más sabia de aquí. No entendía como la gente puede ser tan básica para hacer cosas así. - ¿Que clase te toca? - pregunta Alli - No lo sé, todavía no paso a recoger mi horario, tengo que ir a servicios escolares- - Vamos, nosotras te acompañamos - Terminé aceptando en contra de mi voluntad, no quiero relacionarme pero tampoco quiero ser grosera. - Y ahora dinos ¿De dónde vienes? - preguntó Sarah - De Transilvania - dije como si nada. Lo sé, sabía que se iban a impresionar con esa respuesta después de que hay tantas historias de ese lugar y no las culpaba, después de todo, eran verdad, aunque desde hace unas décadas eso ya no era así, todas esas criaturas fueron asesinadas o huyeron de ese lugar que ahora es completamente territorio de cazadores. Fue un gran avance para los como nosotros. - ¡Wow! ¿Enserio? Y ¿Es cierto que existen los hombres lobo, vampiros y todo eso? - pregunta nuevamente Sarah, se notaba que era muy preguntona. - Claro que no, son solo leyendas - dijo Kathe antes de dejarme contestar, decidí callar, decidí dejarlo así, las personas estaban mejor viviendo en su ignorancia. Llegamos a la dirección, el director me dio mi horario y un mapa de la escuela, también me dio a escoger una actividad extra, elegí artes marciales mixtas, el profesor se sorprendió por mi elección y me pregunto que si estaba segura ya que había puros hombres, no me quería dejar pero no le quedo de otra ya que nada me lo prohíbe. Cuando salí ahí estaban las chicas. Imagine que ya se habían ido. Les sonrío. - ¿Qué clase te toca? - Alli se acerca a mí para que le muestre el horario. - Parece que química - Dicen que les hubiera gustado que la primera clase les tocara conmigo pero les tocaba otra distinta, era la única clase que teníamos separadas porque en las demás estaríamos juntas, claro excepto por la actividad extra, me explicaron donse quedaba el salón de química, no estábamos lejos, así que cuando ellas se retiran, decido vagar por la escuela, cuando noto que no hay nadie más en los pasillos emprendo la caminata hasta el salón que me corresponde y cuando llego la clase ya había empezado, toco ligeramente la puerta antes de abrir. - ¿Quién es usted, jovencita? - La maestra me examina con la mirada. En este momento recuerdo lo que siempre dicen los personajes en este tipo de situaciones. Genial. Sonrio dulcemente y pongo mi mejor cara de culpabilidad. - Soy nueva, lo lamento, me perdí, este lugar es enorme y los pasillos son tan parecidos, debía dar vuelta a la izquierda pero en realidad eran muchos pasillos - conteste fingiendo inocencia, la verdad ni siquiera me había preocupado por llegar a tiempo y pasear un poco por el lugar. - Si, si, si, ya basta. Solo porque es nueva la dejare pasar, que no se repita. Soy la maestra Juana, ahora preséntese frente a la clase señorita - dijo acomodándose las gafas sobre su enorme nariz y señalando que me parara en medio del pizarrón ante toda la clase. Malditos profesores cliché. - Soy Anastasia tengo 17 años, casi 18 y me acabo de mudar a este pueblo - dije con confianza no iba a dejar que pensaran que soy miedosa y quieran aprovecharse de mí, oh no señor, pobre del que lo intente. - Siéntese junto al señor Wolf señorita, en la parte de atrás - señaló al frente La maestra apuntaba a un chico de ojos grises, un color tan profundo, él me miraba de una forma que nunca nadie había hecho, una corriente eléctrica me recorre el cuerpo, despertando todas mis alertas. La gente empezaba a notarlo y la maestra a desesperarse, caminé lentamente hasta mi nuevo lugar y me senté. Espera, ¿Cuál dijo era su apellido? Wolf. Pero eso sí que es extraño. Había un silencio incomodo entre nosotros, y aunque trate de poner atención a clase sentía que alguien me observaba, específicamente era el chico que tenía al lado. Debo admitirlo, era sexy como el infierno y con el cabello castaño alborotado, j***r me sentía fuertemente atraída a él. ¿Qué te sucede Anastasia? controla tus hormonas niña, has de apestar a ellas. Cuando la clase acaba, él sale bruscamente del salón, sin darle mayor importancia guardo mis cosas y me pongo la mochila en la espalda para salir. Un extraño comienzo.
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