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Algo que podía agregar a la lista que Minho y Seung tenían en común, era el gusto musical, en varias de las canciones que el mayor había colocado durante el viaje al centro comercial. No es como que si tuviera gustos extremadamente raros como para que nadie pudiera compartirlos, pero había detectado que compartían bastantes canciones favoritas o algunas que preferían a la hora de pasar el tiempo, por lo que pudieron tener su propio karaoke en el auto. ―Cantas muy bonito, hyung―dijo Seung con admiración, ya que realmente había amado la voz de su mayor, no esperando que cantara así de bonito―Deberías ser cantante. Minho sonrió nervioso, un pequeño sonrojo adornando sus mejillas ante el cumplido, ya que realmente le hacía sentir bien que alguien halagara uno de sus mayores pasatiempos. ―Muchas gracias, tu voz también es linda―Seung rodó los ojos y le dio un golpe en el hombro al mayor, ya que sabía que él siempre intentaba ser amable en todos sentidos, incluso en esas cosas pequeñas. Algo que también había notado, era que el mayor no sabía recibir un cumplido sin sentir la necesidad de devolverlo. Siempre que alguien le decía algo bonito él, intentaba regresar el cumplido de alguna forma y eso era algo lindo, pero tenía curiosidad del por qué su primera reacción era devolverlo. No lo veía como algo falso, simplemente quizá no estaba tan acostumbrado a recibir halagos, tanto así que sentía la necesidad de hacer sentir bien también a la otra persona. ―Yo no canto bonito, solo eres amable― dijo mientras le daba otro pellizco al brazo del mayor, haciendo que este saltara ligeramente sobre el asiento, colocando el freno de mano mientras soltaba una risa. ― ¿Has escuchado a Hyun cantar? ―levantó ambas cejas, haciendo que Seung asintiera―Claro que sí y cualquiera que no cante tan feo como él, canta bonito. El castaño rodó los ojos, rindiéndose ante las palabras del mayor, ya que no podía negar nada. ―No puedo negar eso. Se bajaron del auto y salieron del estacionamiento subterráneo del centro comercial, ambos caminando tranquilamente hasta la tienda de mascotas que estaba en el centro del lugar, junto a una gran fuente. Había podido notar que sus alturas eran algo diferentes, unos diez centímetros de diferencia, aproximadamente. Por lo que prefería hablar con él sentados, así podía verle a los ojos sin tener que levantar ligeramente la cabeza. ―Por cierto ¿Tu pasatiempo es la jardinería? Porque te lo dije la primera vez que fuimos a tu departamento, pero tus plantitas se ven en muy buen estado―comentó Minho mientras se acercaba un poco al castaño, ambos caminando al lado el otro. Seung sonrió con orgullo. ―Me gusta la jardinería, después de todo, vivía entre plantas en Daegu―se encogió de hombros―Supongo que ya es parte de mí el cuidar plantitas y les pongo mucho cuidado. “Además de que tengo capacidades que logran que mis plantas estén en su mejor estado y no padezcan con facilidad.” Se ahorró el decirlo, solamente pensándolo. ―Yo intenté tener plantas naturales, pero realmente no soy muy bueno con ellas. Las flores se marchitaron en pocos días y las hojitas perdieron su color, así que supongo que no es un buen pasatiempo para mí―soltó con gracia, haciendo que Seung hiciera un pequeño puchero. ―Pero si realmente quieres tener plantas en tu departamento, yo puedo ayudarte―dijo mientras se detenía, el tatuado abriéndole la puerta al castaño, para entrar a la tienda de mascotas―Puedo enseñarte a plantarlas, a cuidarlas y podemos hacer una mini jungla como en mi casa. ―Eso me gustaría, los chicos estaban hablando sobre tener una clase de pijamada en mi departamento, porque quieren ir a la piscina que tiene el edificio, por lo que creo que en ese momento podríamos aprovechar para intentar hacer lo de las plantas ¿Te parece bien? Seung ya había ido una pijamada una vez, la hizo con un amigo que vivía cerca de su casa y estuvieron jugando en el campo durante bastante tiempo, durmieron juntos y vieron algunas películas. Pero lamentablemente su amigo tuvo que irse del pueblo, por lo que jamás lo volvió a ver y no era muy bueno haciendo amigos, al menos no unos que pudiera mantener después de terminar los estudios. Por lo que tener otra pijamada era algo que le hacía ilusión, en especial con sus nuevos amigos. ―Me parece muy buena idea, podemos comprar los materiales antes, solo me avisas y salimos―el tatuado asintió con una sonrisa, ambos comenzando a acercarse al mostrador de la tienda, para poder pedir el collar grabado y las cosas necesarias. Ese día Minho pudo descubrir que Seung era un chico muy mimoso con sus seres queridos, demostrándolo con su cachorrito. Había comprado más cositas de las que tenía pensadas, algunas mantitas, unos juguetes chillones e incluso algunos premios, ya por último tomando el collar con el nombre del cachorro por delante y la información importante por detrás. ―Existen seres afortunados y después está tu perrito, definitivamente es el ser más mimado de todo el mundo―dijo con gracia Minho mientras tomaba algunas de las bolsas, ya que Seung no podría llevarlas todas, agradeciéndole a la vendedora por su amable atención. Seung se sonrojó ligeramente, pasando cuando Minho le abrió la puerta. ―Es como mi bebé y realmente no pude evitar el comprarle tantas cositas bonitas―soltó una risita nerviosa, esperando un poco para poder caminar al lado del tatuado. ―Eso es muy dulce. Seung alcanzó a ver a la distancia una tienda de jugos, por lo que colocó una de las bolsas en su muñeca, para que quedara colgada y tuviera la mano libre, utilizándola para tomar la muñeca de Minho, comenzando a dirigirlo a la tienda. ―Te dije que te invitaría a algo de tomar y que no era opcional―dijo Seung mientras se encaminaban a la tienda, haciendo que Minho comprendiera sus acciones, manteniendo su sonrisa―Así que tomaremos un jugo o lo que sea que vendan en esa tienda. ―No te preocupes, no voy a escaparme―comentó con gracia ante el agarre que el menor tenía en su muñeca, como si en cualquier momento fuera a salir corriendo. Seung reparó que estaba apretando bastante la muñeca del tatuado, por lo que jadeó bajito y aflojó el agarre. ―Lo siento. El mayor negó, dándole a entender que no era en serio el reclamo. Pidieron sus bebidas en la barra, Seung pidiendo una limonada con fresas y Minho una limonada con naranja, ambos sentándose en una mesa para dos, quedando frente a frente. ― ¿Te has sentido cómodo en Seúl? ―preguntó, para después darle un sorbo a su bebida. ―Mucho, en realidad. Al principio tenía miedo de no acoplarme, en realidad, pero gracias a ustedes la experiencia es muy buena―dijo con una sonrisa, la cual era sumamente sincera y aunque el tatuado no pudiera ver luces como Seung, notaba que era sincero―Me han ayudado a no sentirme solo aquí. El tatuado le dio una sonrisa enternecedora, haciendo que el menor se sintiera nervioso. ―Realmente te has vuelto parte de nuestro grupo porque eres muy agradable, el único problema que hubo fue con Sunnie, pero ella no tenía motivos para tratarte mal―se encogió de hombros―Por eso te defendimos, porque a pesar de tener poco tiempo de conocerte, has logrado agradarnos mucho. El menor se sintió halagado, dando una pequeña reverencia, aunque no tenía la necesidad. ―Lo agradezco mucho, en verdad―dio un trago a su bebida, saboreándose la boca después―También te agradezco por haberme defendido y por acompañarme ahora, cuando pudiste quedarte en tu casa descansando. ―No tienes nada que agradecer, te repito que, aunque tengamos poco tiempo de conocernos, puedes contar conmigo, aunque sea en estas cosas pequeñas―movió ligeramente la cabeza en dirección a las bolsas, las cuales estaban sobre otra silla que habían arrastrado―Además, eres alguien divertido, así que salir así no es un sacrificio para mí, ni para nadie del grupo. Seung se mordió el labio inferior mientras intentaba controlar su sonrisa, sus mejillas de pan elevándose hermosamente, haciendo que Minho se distrajera en ese detalle. El castaño apretó un poco el vaso donde estaba su limonada, sin embargo, no se dio cuenta que el líquido del vaso comenzaba a elevarse lentamente, siendo una gran burbuja de limonada el que empezaba a salir del vaso lentamente. Cuando Seung despegó la vista de los hoyuelos de Minho, la burbuja explotó en el aire y la limonada cayó sobre su regazo, haciendo que se sobresaltara y mirara sorprendido el líquido sobre la mesa. ―Oh no, creo que apretaste demasiado el vaso―dijo Minho mientras tomaba varias servilletas, tendiéndoselas al menor para que pudiera limpiarse―Toma. Seung jadeó asustado, ya que no había apretado el vaso como para que tanto líquido cayera sobre él, sabía que algo había pasado sin que se diera cuenta y eso no le gustaba. ―G-Gracias, hyung. Lo lamento―dijo mientras comenzaba a limpiarse, Minho estirándose para poder tomar más servilletas. ―No tienes que disculparte por nada, fue un pequeño accidente. Un poco de miedo comenzó a recorrer el cuerpo de Seung, porque el hecho de comenzar a hacer cosas con sus habilidades de forma involuntaria, era algo que significaba muchas cosas y nada de eso era positivo. No quería ser descubierto, para no ser posteriormente abandonado.
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