Soltó una carcajada mientras veía a Tanie saltar sobre el sofá para correr hasta él, sabiendo que el truco de los premios siempre era funcional, en especial cuando su perrito intentaba escapar de él y que lo dejara respirar algunos minutos. ―No seas malo y me dejes solo, necesito compañía―se quejó con un pequeño puchero el castaño, dándole un premio al pequeño animal, quien comenzó a masticarlo con desesperación, ya que amaba esos premios con locura. Jadeó y dejó otros dos premios sobre el sofá, levantándose con la bolsa mientas la sellaba correctamente, ya que si no la cerraba como se debía, los premios se ponían duros y después Tanie los vomitaba, por lo que debía ser precavido. Su departamento había cambiado mucho en el tiempo que había pasado después de adquirirlo, pero debía admit
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