Entré al baño a darme una ducha, como ya se acercaba la hora de salir hacia la recepción donde Alfred y yo estábamos invitados, me di una ducha tranquilamente, dejando que el agua golpeara mi cuerpo, para poder calmarme. después de escuchar lo que mi esposo me dijo, —harás que te trate duramente y tomaré lo que me pertenece por la fuerza—— esas palabras martilleaban en mi cabeza una y otra vez haciéndome pensar en, si tuviera un hijo de Alfred, mi vida ahora sólo estaría dedicada a mis hijos y Alfred Kendall volvería a su vida de playboy durmiendo con todas las mujeres que quisiera. Terminé de ducharme sintiendo como me faltaba aire en los pulmones, cubrí mi cuerpo con una toalla que saqué del baño, regresé al dormitorio dándome cuenta que Alfred ya se había vestido, pues el esmoquin que i

