PARTE 17

2548 Words
Marlon cayó sobre el sofá. Su cabello oscuro se reclinó sobre el respaldo del sillón. Todo su ser gritaba por dos cosas: descanso y sexo. La primera era una prioridad, mientras que la segunda era una necesidad. Viendo a Zyrian merodear el lobby de la mansión Marlon pensó que podría bajar sus pantalones y obligarlo a tener sexo con él. Cubrió su rostro golpeando su cabeza ¿Acaso se volvió demente? Esos pensamientos deberían ser purgados. —Este lugar está mejor que tu mediocre departamento en Ghosteares. Marlon inclinó su rostro dedicándole una mirada desdeñosa a Zyrian. —Eres descarado, deja de criticar las posesiones de los demás. Zyrian le sonrió mostrando los hoyuelos que Marlon tanto extraño. —No critico, solo evaluó. No había diferencia entre lo uno y lo otro. —Deja de evaluar, entonces. Por la puerta entró Virón acompañado de Alaric. Ambos cansados y sofocados se detuvieron de golpe al ver a su monarca junto a Marlon. —Su alteza. La inclinación quedó a medias. Marlon se puso de pie y alzo la mano deteniendo sus acciones. —Lo que sea que tengan por decir, háganlo mañana, no tengo cabeza para lidiar con esto ahora. Alaric fue el primero en hablar. —De acuerdo, como lo desees. Es mejor que nos retiremos. Marlon asintió. Sin embargo, ninguno de los tres presentes se movieron de su lugar, como si estuvieran anclados al mármol. —Su alteza, ¿Desea que le preparen su aeronave? —cuestionó Alaric. Marlon se preguntó si Alaric no capto sus anteriores palabras. ¿Era tan difícil irse y dejar de complicar las cosas? —¿Ahora eres parte de la servidumbre? —contestó Zyrian con sátira. —Soy muchas cosas, pero sirviente no. Zyrian le dirigió una mirada acusadora a Marlon el cual suspiro agobiado. Segundos más tarde Mayer entró en la mansión aliviando el ambiente pesado. —Mi señor —se inclinó mirando a todos los demás de reojo —Todo está resuelto, la princesa y el joven Hamilton fueron ubicados en la mansión N.º 23 y el esposo de la princesa fue llevado al palacio real. Los periodistas fueron controlados por ahora. —Buen trabajo Mayer —aduló Marlon —Como ven, ya todo está resuelto, pueden irse ahora. Nuevamente, todos se pasmaron sin intención de retirarse. En especial Alaric. —Seguro James debe de esperar por ti —afirmó Marlon sentenciando a Alaric al exilio —Retírate. —Yo también me marchó —se escabulló Virón antes de ser echado como Alaric. Marlon se giró hacia Zyrian. Todo su cuerpo temblaba de agonía. Sus labios se apretaron con la mandíbula tensa. Zyrian esperó por las palabras que nunca llegaron. —Mayer, también retírate. Debes estar cansado, tómate el día y vuelve después. Mayer sin más que decir se inclinó en agradecimiento. Alaric rápidamente protestó. —Marlon —dio un paso al frente dispuesto a evitar que esos dos estuvieran solos. —¿Podemos hablar? —Mañana —respondió Marlon tajante. Lo último que quería era hablar con Alaric. Con suerte y culminaría el día de buena manera. —Por favor —suplicó Alaric en vano —Solo será un momento. —¡Dije mañana! Ahora retírense todos. Marlon ignoró a todos los presentes y se dirigió hacia las escaleras. Entonces escuchó unos pasos detrás de él. Se dio media vuelta esperando que no fuera Alaric. Con lo irritado que estaba bien podría romperle el tabique. Los orbes verdes lo observaron bajo la poca luz. No había una excusa o una solicitud para quedarse. Se sentía tan natural como respirar. Era obvio que no tenía contemplado el irse y Marlon bajo los efectos del celo tampoco deseaba eso. —¿Su alteza? —protesto Mayer ante la desobediencia de Zyrian —El joven Clerefth está cansado, será mejor que… —Está bien Mayer —lo detuvo Marlon —Que se quede, los demás ya pueden irse. Zyrian no pudo evitar llenarse de satisfacción. El caprichoso príncipe se giró hacia Alaric y sonrió con burla. Alaric caminó a pasos pesados hacia ellos y fue retenido por uno de los guardias reales de Zyrian. —¿Está sordo? —exclamó el hombre —Dijo que te fueras ¡Obedece! —Tengo que hablar con él. Mayer sobó su frente. Odiaba a Alaric, no solo por su falta de respeto o fortuna. Simplemente, sentía que en sus ojos había un deseo peligroso que podría manchar a su joven amo. —Señor, ya escucho al joven amo. Retírese o deberé llamar a la guardia. —No es necesario —se interpuso Virón —Ya nos íbamos. Fueron guiados hacia fuera por dos guardias. Antes de retirarse Mayer dio órdenes claras para los guardias que custodian la mansión. —El amo no quiere visitas, nadie puede entrar, ¿Comprenden? Los guardias asintieron y Mayer se alejó de la entrada encontrando a Virón y Alaric aún en la entrada del parking. —No le caigo bien y lo entiendo. —Alaric atacó con palabras — pero le pido que no deje a Marlon junto a ese hombre. —¡Alaric, ya vasta! —grito Virón al borde del enojo. Mayer le dirigió la mirada más insuficiente que alguna vez pudo expresar. —No sé qué clase de hombre cree usted que es Marlon Clerefth—. Espetó Mayer —Yo lo crie desde niño, y déjeme decirle que el joven amo es una persona capaz de controlar a cualquier persona que no sea de su índole agrado. —No dudo de él, sino de… —Si su alteza el príncipe Zyrian—interrumpe Mayer —, fuera un no grato para mi amo, le aseguro que lo hubiera echado junto a ustedes. Alaric apretó los puños y mordió su labio inferior ante la impotencia. Mayer suspiro palmeando el hombro de Alaric. —Deje de preocuparse por él. Usted tiene a alguien que espera por usted, no la preocupe en vano. Con esas últimas palabras Mayer se despidió solo de Virón antes de marcharse. —Patrañas, solo son feromonas. —afirmó en voz baja —solo es eso. Virón pasó su mano por su rostro. Estaba cansado y sofocado. No tenía tiempo para soportar estas sandeces de parte de Alaric. —Él regresará a mí. —¡Despierta imbécil! Dejaste de ser de su importancia en el momento en que tu estúpido ego alfa te sobrepasó. —Virón estaba cansado de esa actitud patética de Alaric —Te felicito. Lograste lo que querías. Sé un hombre y compórtate; ve con tu prometida o espera aquí hasta que amanezca, por qué ambos sabemos que ese príncipe no saldrá de ahí. Virón se dio media vuelta y se fue dejando a Alaric sobre la acera. … … … Una alcoba gigantesca recibió a Marlon y a Zyrian. El dueño de la alcoba se despojó del saco y la corbata quedando solo con el chaleco puesto, las mangas las comenzó a doblar mientras Zyrian solo se quitó el abrigo de encima. Ambos se dedicaron miradas indirectas. La habitación está llena de feromonas y no cualquier feromona. —¿Estás en celo? —Puede ser —Marlon evitó afirmar aquello. —¿Estuviste mucho tiempo con ese tipo? —cuestionó Zyrian con fastidio —¿Fue algo serio? Marlon lo observó. —¿Por qué debo responder eso? —Por qué también responderé a tus preguntas. —¿De cuáles preguntas hablas? —cuestiono Marlon con ironía. Marlon notó la sonrisa soberbia de Zyrian y supo que se avecinaba una tormenta. —¿Qué relación tengo con Dan Hamilton? ¿Me casaré? —Zyrian comenzó a enumerar las preguntas que sabía que torturaba a Marlon —¿Tendré un hijo? ¿Por qué estoy aquí? Cada cuestión era un paso más cerca de Marlon. Se detuvo a centímetros de Marlon. —¿Te extrañé? —prosiguió —¿Tú lo hiciste, me extrañaste? Marlon se quedó pasmado frente a él. No respondería a esa última pregunta. A veces sentía que estar cerca de Zyrian era vivir en incertidumbre. Llegó a tal extremo que solo se dejaba arrastrar. No obstante, hoy no tenía muchas ganas de ser arrastrado por la corriente. Se cruzó de brazos, su cuerpo se inclinó hacia atrás mientras sus facciones se endurecieron. Fue una clara advertencia para Zyrian. El día de hoy quien tendría el control sería Marlon. —¿Entonces? —esperó por las respuestas de aquel cuestionamiento. Zyrian se encogió de hombros. —Ya sabes las respuestas. Era obvio que no tenía intenciones de ser franco y para ser sinceros, Marlon no estaba de humor para rodeos. Tenerlo cerca era tan tentador como fastidioso. —Tienes razón. Ya sé las respuestas. Ahora ándate que no creo que haya algo más que merezca mi atención. Zyrian soltó una carcajada que hizo temblar el ego de Marlon. Sin decir más Zyrian se quitó los zapatos. —¿Estás enojado o celoso? Quítame esa duda por qué me parece de lo más tierno que has hecho. Marlon frunció los labios y se atragantó con las feromonas que Zyrian libero para él. —Linda cama —dijo Zyrian dejándose caer en ella. —¿Qué haces? —No es obvio. Dijiste que estás cansado. ¿Dormimos? —por supuesto que no —Marlon tiro de la almohada en la cual reposaba la cabeza de Zyrian —Lárgate a dormir con tu mujer. —Justo eso hago. Pudo sentir como su sistema respiratorio dejo de funcionar. Chasqueó la lengua fastidiado por la reacción de su cuerpo. —Deja de jugar y bájate de mi cama. —No seas así, me haces parecer un masoquista que no entiende un no como respuestas. —Pues lo eres. Marlon lanzó la almohada sobre el rostro de zyrian. —¡Que te vayas! Estoy cansado no entiendes. —Entonces duerme —Zyrian se movió hacia un lado dejando el lado izquierdo vacío para Marlon —Ves, cabemos ambos. Marlon observó como su único espacio de paz fue invadido. Entonces viendo que Marlon no tenía intención de entrar a la cama, Zyrian sonrió con sátira. —¿Prefieres dormir encima de mí? Zyrian se acomodó está vez en medio de la enorme cama. Los brazos los extendió sobre su nuca ofreciendo todo su cuerpo como una almohada. El pecho de Marlon comenzó a desbocarse y el calor del celo estaba regresando, según había dicho Alaric el celo se incrementaría por dos. Frente a Marlon había la cereza del pastel con la cual había estado fantaseando todo este tiempo. Marlon humedeció sus labios y recorrió el cuerpo de Zyrian con la mirada sopesando todo lo que podría hacer para complacerse así mismo. Su lado razonable tembló ante el delirio de su poca comprensión de su lado primitivo. Lo que quería estaba justo frente a él. Marlon suspiro derrotado. —Te doy dos opciones —habló dándose la vuelta hacia la cómoda con espejo. Comenzó a soltar el reloj en su muñeca. —Puedes irte ahora y hacer que nada de esto sucedió o… El reloj sonó al ser recostado sobre la cómoda. Marlon comenzó a desabrochar los botones de su camisa. Zyrian siguió con la mirada expectante cada botón ser suelto y la piel de marfil ser descubierta. —Si te quedas aquí —Marlon respiró hondo sacando el cabello desordenado de su frente. Clavo la mirada oscurecida sobre el ejemplar de alfa que estaba sobre sus sábanas, — Te callas y me complaces. ¿Puedes con eso? Los orbes de Zyrian se abrieron de golpe. No esperó escuchar eso de Marlon. —¿Lo harás? Marlon desabrochó la pretina de su pantalón. El suelo alfombrado recibió la tela. Zyrian trago seco al ver las ligas que se apretaban a los muslos de Marlon; mantenían las medias en su lugar. —He tenido una semana de mierda, puedes irte y dejarme lidiar con mi celo a mi manera o puedes complacerme. Es tu decisión. Marlon subió a la cama presionando el borde del colchón. Gateo hasta Zyrian y se subió a horcajadas sobre él. El pobre príncipe estaba tan consternado que no reaccionó ante lo que estaba sucediendo. El pectoral de Marlon quedó a centímetros de su rostro. —¿Lo harás? —volvió a preguntar Marlon—No encuentro otra razón en la que puedas servirme ahora mismo. Marlon apretó sus nudillos tirando de los botones de la camisa de Zyrian e hizo lo que estaba deseando desde que lo vio está noche. Se prendió de su cuello aspirando las feromonas de Zyrian. Dejo un beso húmedo sobre la glándula olfativa de Zyrian y subió lamiendo cada parte que había ansiado desde hace un mes. Mordisqueo su cuello dejando una marca ligera. —Compláceme ¿Sí?—Marlon dejo de ocultar las ganas que le tenía a Zyrian y sabía que él también le tenía ganas. Atrapó con los dientes el lóbulo de la oreja de Zyrian y tiro de ella antes de lamer las mejillas de Zyrian haciendo que esté se pusiera rígido. —¿Acaso no quieres? —cuestiono Marlon al ver que no había respuesta. Entonces, una mano se presionó contra sus caderas. El cuerpo de Marlon fue empujado contra la pretina de Zyrian. Aun con la tela que los separaba de estar carne a carne, algo se presionó contra su trasero. —Has hecho un desastre. —Me hago responsable —respondió Marlon sin vacilar. —Te vas a arrepentir. —No creo. Zyrian no pudo evitar carcajearse mientras pasaba una de sus manos sobre su rostro. Le tenía ganas a Marlon, más no quería forzar las cosas teniendo en cuenta que estaba en celo. La mirada feroz y persistente de Marlon le dio a entender que si acaso y era a él a quien estaban por usar de consolador. O talvez… ¿Acaso Marlon tenía pensado otra cosa con él? —Lo haré —por fin acepto —Solo si soy el activo. ¿No esperas que me deje coger o sí? Zyrian notó la duda en Marlon. —No estuviste con ese alfa mediocre ¿No hiciste nada con él? —no le agradaba tocar ese tema, pero quería sacarse esa espina. Marlon negó. —Jamás he sido pasivo. Las pupilas de Zyrian se tornaron oscuras y las comisuras de sus labios se ampliaron. —¿Seré el primero? Todavía había dudas en ese hermoso rostro. La mano de Zyrian se deslizó sobre sus caderas y bajo sosteniendo y apretando el trasero de Marlon. —No seré amable. Te cogeré hasta que ruegues que te suelte —una electricidad se apoderó del cuerpo de Marlon —a sique te recomiendo parar ahora. —Y si no quiero parar. Zyrian apretó más el trasero de Marlon. —Este lugar será solo mío. Zyrian notó como las dudas fueron reemplazadas por perversión. Él le tenía tantas ganas que se le notaba en el brillo oscuro de esos ojos celestes. —¿Tú serás mío? —cuestionó Marlon fuera embobado por el celo y las feromonas. Era difícil pensar que el indomable Marlon hablara sobre ese tipo de relación que según él eran complicadas, no obstante, fue aún más raro que Zyrian correspondiera a aquellas dudas. —Lo seré. Soy tuyo. CONTINUARÁ…
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