Soy experta en sentir que los años pasan como si nada, unas experiencias más, otras menos... Pero ya pasaron 3 años, llegó el día de mi tan ansiada mayoría de edad, siempre lo sentí como una necesidad pero hoy me di cuenta que no lo era, no sentí nada, entendí que era un capricho. Pensé que después de todo lo que tuve que descubrir y soportar a los 15, mi vida cambiaria en exceso, pues no fue así. Sebastián y su familia tuvieron que indemnizarme con una buena pasta para evitar ir a la cárcel, el dinero que recibí no tapo las heridas que me causaron las miradas asesinas en mi proyecto de cuarto año, ni en mi graduación, pero con el paso del tiempo entendí que esas personas eran temporales en mi vida, y las necesitaba para mi desarrollo como persona y como mujer por sobre todas las cosas.

