Keira. Es él. Sé que es él por la forma en cómo reacciona mi cuerpo ante su sola presencia. Tiene la capacidad de hacerme perder la cordura con solo respirar y su presencia me hace retroceder en el pasado, llevándome a esos momentos falsos llenos de felicidad, que creamos juntos. Siento como todo se encoge, como las paredes se hacen pequeñas y desaparecen; y todo se ve afectado en mí, mi respiración y los latidos desenfrenados de mi corazón son evidencia de ello. Como aquella vez, se encuentra en el último peldaño, con la expresión más seria y menos curiosa, su cuerpo está rígido; no hace falta encender las luces para ver cómo sus ojos me penetran el alma y me roban el aliento, hasta puedo sentir como me absorbe, y me arranca cada parte de mí. Esa pasión que odio apreciar, se extie

