25 de noviembre, 2027. Keira. Miro aparecer el amanecer, centro mi mirada en aquel punto de aparición y no lo apartó hasta que va desapareciendo. Cierro los ojos respirando el aire mañanero y escucho como los pajarillos cantan al ritmo de como el soplo del viento sacudía las ramas de los árboles. No he podido dormir. Apenas cerraba los ojos y su rostro aparecía en mi cabeza. Luego de decir que no podía salí corriendo dejándolo en medio del jardín, confundido. No me detuve a mirar atrás, avance perdiéndome en mí misma porque había prometido no caer en su juego, pero lo único que quería era sentirme protegida y volver a estar en sus brazos se sintió de esa manera. —¿Cómo haré para seguir ocultándolo? —susurro a la nada, frustrada e impotente. —¿Qué cosa? —mi cuerpo se estremece al

