Keira. —Es por él, ¿verdad? ¡¿Qué coño le…?! Lo quedo mirando estupefacta. Enarcó una ceja y noto como asume que mi silencio es una respuesta afirmativa. Abro la boca y la cierro sin saber que decir, su pregunta me tomó desprevenida, además, no entiendo porque lo menciona. Indignada, me giro y tiro de mi brazo con fuerza logrando que me suelte, retrocedo negando con la cabeza y respiro profundo; puedo sentir como por todo mi cuerpo algo se enciende, aprieto mis puños. Lo veo soltar una risa amargada y clavar sus ojos furiosos en mí. Trato de mantenerme mi cabeza fría para no terminar mal la noche. —Ahora sé porque tanto insistías a ir, todo este tiempo fue por él—afirma arrastrando cada palabra con furor. Me quedo en silencio, dejando que suelte todo lo que tiene que decir para luego

