Era un hombre y estaba sentado en el sofá con una pierna sobre la otra, mirándome directamente. Me quede paralizada, ante la presencia de aquel extraño. ¿Quién es el? ¿Qué me pasó, después que perdí el conocimiento? ¿Cómo llegue al hospital? Estaba pensando en estas preguntas, cuando de repente el hombre se puso de pies y comenzó a caminar hacia mí. —Pregunte ¿Estás bien? —pregunto y su voz extrañamente me pareció ya haberla escuchado. Busque de dónde en mi cabeza, pero el de repente puso una mano en el lado izquierdo de mi almohada cerca de mi cabeza y se inclinó. Perdí el sentido de pensar, mi corazón comenzó a latir con fuerza en mi pecho, hasta ese momento no me había fijado detalladamente en su rostro que era extremadamente atractivo. Entonces me vi como una adolescente emboba

