La verdad no, pero te dejo una carta para ti — le dijo mi hermana extendiendo la carta que ella misma había escrito. Raphael vio la carta dudaba en tomarla, sin embargo, tenía curiosidad en saber que decía aquella carta aún se negaba a creer que yo estuviera comprometida. — ¿Segura que no está Aline? — preguntaba de nueva cuenta Raphael. Pero mi madre había escuchado la voz de Raphael y sin pensarlo dos veces fue hacia la puerta gritándole: — ¡¡Aline no está y hágame el favor de no buscarla!! ¡¡Ella está comprometida!! — le grita mi madre furiosa haciendo que mi novio retrocediera para después cerrarle la puerta en su cara. Raphael abre la carta cierra los ojos no quería leerla, pero su curiosidad le gano aún más y decide leer aquella carta que decía así: “Raphael perdona que te te

