—Isabella, yo solo lo traje a casa, te juro que no fue mi intención, él me confundió contigo, me llamo por tu nombre y por eso se lanzó sobre mí, justo cuando llegaste yo estaba por... —¿Quieres morir verdad? —el rostro de Isabella daba miedo, parecía una loca, estaba descolocada, estaba histérica y estaba a dos palabras más por parte de Emma para perder el control. Emma lloraba, tenía miedo, pero no había hecho nada en contra del matrimonio de aquel rubio que ahora por fuerza y no por voluntad tenía que considerar y llamar amigo. Luego de que la chica se marchara por completo de la propiedad, acompañada por el personal de la casa que se había despertado debido al escándalo, Isabella retomó su atención a Marco que estaba tan perdido como envuelto por los efectos de la actitud sorprend

