—Tenemos que matarlo antes que nos encuentren —otro se une. —Si al gran Novikov le queda grande este trabajo, creo que lo mejor que puedo hacer es exterminarlo y hacer el trabajo de otros —se levanta de su asiento y se encamina hacia el alemán, sacando el arma, apuntándole en la cabeza. Rápidamente, saco mi arma Beretta y sin pensarlo dos veces lo apunto en la cabeza, diciéndole que baje su arma o el muerto será otro. Alzó la voz y le ordeno a todos que se queden en sus lugares, ya que la reunión la he organizado yo, y lo que hace este maldito títere es faltarme al respeto, puesto que el invitado especial es mío, además no lo puede matar mientras no le he sacado toda la información que quiero saber. El imbécil baja lentamente el arma, dudando si me hace caso o no. Resoplo. Mi paciencia

