El rizo se sorprende por mi iniciativa y por ello le digo que no es necesario que me agradezca, que soy una persona que no se irá y menos es capaz de dejar en peligro a más personas. Pone en marcha el auto y me dice que me ha quedado lindo el look y que promete volver mañana para que le corten sus hermosos rizos y que luego de eso debería de buscar otro apodo porque pronto “rizo” no le quedara. Niego entre risas, tiene lógica lo que dice, pero eso no es problema para mi por qué podría ponerle cualquier apodo, ya que se lo ha buscado sin necesidad de esforzarme. Sin contar el tiempo hemos llegado a casa, se estaciona y él me dice que me puedo adelantar mientras estaciona el auto en la cochera. Mis ojos se abren como búho y le pregunto si la casa tiene cochera y él me dice que sí. Increí

